La distancia que mantengas con la persona con la que quieres ligar es importante porque afecta a la impresión que se forma acerca de ti, así como a la calidad de la vuestra interacción. Lo más interesante sobre la distancia es prestar atención a cómo responde la persona en la que estás interesado/a a la distancia, esto te dirá una gran cantidad de cosas sobre sus reacciones y sentimientos hacia a ti.


Aproximación gradual


Cuando te aproximas por primera vez a una persona extraña, habiendo establecido al menos una indicación de mutuo interés a través de un contacto visual, trata de hacer otro contacto visual a poco más de un metro (a una distancia de unos dos pasos). Estarás a en el límite entre lo que se conoce como “zona social” (1,25 - 3,5 metros) y zona personal (50 cm a 1,25 metros).


Si recibes una respuesta positiva a ese nivel (1,25 metros), avanza hasta la medida de tu brazo (unos 75 cm.). Si tratas de aproximarte más cerca de esa distancia, particularmente si tratas de cruzar el límite del medio metro de la considerada zona íntima personal, la persona en la que estás interesado/a, puede sentirse incómoda.


La zona íntima (aproximadamente menos de medio metro) está reservada para amantes, familia e íntimos amigos. Si estás lo suficientemente cerca como para susurrar algo en voz baja y ser oído estás probablemente demasiado cerca como para que tu interlocutor/a se sienta cómodo/a.


Estas reglas de distancia se aplican para encuentros en los que se está cara a cara de frente. Generalmente toleramos mejor reducir las distancias interpersonales cuando estamos de lado en vez de frente. Esto se debe a que cuando estamos al lado de una persona es más fácil utilizar otros aspectos del lenguaje corporal, tales como girarnos, evitar la mirada directa, o limitar el nivel de relación con la otra persona.


Si estás junto al lado de la persona en cuestión, puedes pues aproximarte a ella un poco más cerca de la distancia de un brazo -es el caso cuando estamos en el mostrador de la barra de un bar o un pub. Pero lleva cuidado y evita un lenguaje corporal intrusivo tal como prologar el contacto de mirada o tocar.