Abr 24
Punto y final.
Llevaba demasiados días pensando en oscuridades, en todas mis sombras y en metafísica siniestra. Llevo demasiadas horas dando forma a sentimientos románticos de suicidio y tragedia.
Prometo mantener con vida este cuerpo maltratado. Hoy sólo suicido el blog de una Rubia Underground. Así de sencilla; así de retorcida.
Gracias a todos aquellos que habéis participado de mi vida estos meses de líneas juntos. Seguiré rondando por este imperio, como vine, como me voy, como una habitante cualquiera en un mundo que es una Puta Locura.
Un mordisquito.
110 comentariosAbr 21
Cositas Mágicas
Y aquí Emma Watson, la última en sumarse a la iniciativa de exhibir felpuditos o suelo raso a la salida de un coche. No sería tan reseñable si la Rubita en cuestión no fuese Hermione, porque esta chica siempre será Hermione, la brujilla resabiada y adorablemente repelente coleguita de Harry Potter. Conocimos a Hermione siendo una niña, presumiblemente sin vello púbico. Una niña de coño pulcro, como todas las niñas.
Y en su 18 cumpleaños, hace apenas unos días… nos reveló con un descuido entrañable (no podía ser de otra manera) un pedacito de Venus lleno de pelillos de teen inocente… porque ¿qué niñata de hoy en día no se apunta a la moda Gillette y se rasura el conejito? Me gusta con pelo. Le suma inocencia a una edad muy pensada para la profanación de la Virtud. Marca un camino. Anima a la inducción al Pecado.
Después está ese otro detalle. ¿Son esas tiras parte de unas bragas? ¿Son unas pornobragas de ultragolfa? Quisiera pensar que sí. Deseo con toda mi fuerza Rubia que así lo sea. Son unas bragas de fetishpétame y rómpeme entera. ¿Participará Hermione en orgías en Hogwarts? ¿Se la gozará con la escoba? ¿Se desnuda Hermione frente a la web cam como tienen por afición las teens de hoy en día? ¿Es la brujita un poco viciosilla? ¿Qué tal se lo pasó en su fiesta de 18 añitos? Juego con todas las hipótesis en mi cabeza tan condenada a las Llamas Eternas y comienzo a sentir un fuego intenso. Poderes, fuerzas sobrenaturales, ganas de jugar con unos polvitos mágicos.
Harry ya nos enseñó su varita hace un tiempo en una obra teatral cuyo estreno tuvo la mayor afluencia hormonal adolescente de toda la Historia del Arte. Un elevado número de conejitos en celo fueron a verle el pito al niñato produciendo toneladas y toneladas de mieles vaginales, dejando así perdidas las butacas de esencia virginal femenina. Muchas se harían sus primeros dedos allí mismo, con las bragas en las rodillas y las babas en cascada por al menos dos orificios, descubriendo con el hechizo del teatro la magia orgásmica de un coñito sobre-excitado.
Qué efímera es la infancia. Que pronto las vírgenes premenstruales se convierten en mujercitas que compran bragas indecentes y exhiben sus secretos. No sé ya si reír u orgasmar.
15 comentariosAbr 20
COMEHOSTIAS
Revisando carpetas olvidadas con materiales variaditos (fotos de fin de curso, notas escolares, recomendaciones musicales y alguna que otra perversión) me he reencontrado con este video tan bello y delicioso. Brutalidad, mamada y una grandiosa lefada con una caricia de postre. Una Rubia dándolo todo, sufrimiento, saliva, quejas, asfixia, nada de piedad. Uso y abuso a una zorra muy simpática con falsa carita de mucha pena. Hacen falta más viciosas en este mundo hijo de puta.
Soy tan buena que os lo dejo para que todos podáis disfrutarlo conmigo. Si cae una pajilla que sea a mi salud.
¡Qué grande es el porno!
16 comentariosAbr 19
Mariposa
El bosque es demasiado oscuro y profundo.
Tengo promesas que cumplir y mucho que viajar antes de poder dormir,
¿Me has oído, Mariposa?
Mucho que viajar antes de poder dormir.
No conozco bares en Bilbo donde el camarero se parezca a Quentin, ni donde un puñado de zorras beban en una parada a la casa del lago. Eli Roth nunca me ha invitado a chupitos, ni me he encontrado a una Rubiaza que quiera que la lleve a casa. No he coincidido con el Especialista Mike en la barra de ningún antro para que me desvelara los secretos de una vida de llaga abierta con su cicatriz psicópata cerrada.
Podría soportar tanta desdicha si las Mariposas me bailaran.
7 comentariosAbr 18
Buck Angel
Me encanta este hombre; reúne varias de las características que me estimulan: tamaño corporal generoso, cabeza pelada, tatuajes y rotundidad masculina. Seguro que muchas mujeres pueden entenderme. Seguro que muchas querrían arrastrarlo de cualquier bar de moteros agarrándolo de esos brazos de malote al descampado más cercano, y allí, a la sombra de una Harley y al sabor de una cerveza, comerle la boca, golpearle en el pecho, clavarle las uñas en la espalda y abrillantarle la calva a base de fluidos vaginales para acabar por arrancarle esos pantalones de cuero y comerle todo el… coño.
Este machorro se llama Buck Angel y tiene un coño muy apetecible, con un clítoris hiperdesarrollado como consecuencia de su carga hormonal masculina. Un clítoris muy bueno para hacer micromamadas alternadas con lametones estándar de coños. Un potorrín con posibilidades variadas de guarrería, y en general, un físico hecho para las perversiones más noctámbulas.
Me gustan las shemales, me encantan, pero el caso de Buck me excita especialmente, por peculiar y por perfecto. Si fuera un tío cualquiera, encontrarse con un chochete en su entrepierna sería divertido, pero Buck Angel no es un tío cualquiera. Es un pedazo de macho muy atractivo que aparenta tener un rabo de los de fantasías grotescas para reventar esfínteres, comisuras labiales y accesos vaginales. Es la ruptura con lo esperado. Es el morbo original, el morbo más inconsciente y reprimible, el morbo que deja con su sorpresa la boca abierta lista para succionar un coño que también es terriblemente masculino. Es el coño que un hombre tendría si Dios hubiera querido hacer hombres con coño. Buck Angel es un regalo de Dios a los perdidos, un consuelo otorgado por la Piedad Divina a aquellos, que como yo, perturbamos nuestra mente con sexos revirados.
Respecto a su orientación sexual, está casado con una mujer que se dedica al body art, pero afirma preferir a los hombres para sólo sexo. De hecho, es toda una estrella del porno gay donde las escenas adquieren el punto bizarro con penetraciones vaginales a este pedazo de hombre. Y qué bien se lo pasa…
La pregunta a las lectoras es clara: ¿dejaríais de acostaros con este hombre por tener una rajita entre las piernas?
¿Vosotros os follaríais (en plan furtivo, sin que nadie jamás fuese a enterarse) a un coño con envoltorio de hombre? ¿Y a una tía ultrafea?
¿Hay alguien más al otro lado de la pantalla que desearía follarse a Buck Angel?
¿Hay algún hombre con vagina en Bilbao o alrededores?
Fotos, videos, biografía, blog y demás curiosidades en www.buckangel.com
27 comentariosAbr 15
Aparentar, ser, desvelar.
-L., eres una hija de puta.
-Lo soy, y más cuando me visto de látex.
-¿Cómo dices?
-Nada tío, estupideces… ¿por qué has llegado a la conclusión de que soy una hija de perra?
-Porque detrás de tu cara inocente y esas coletitas yo sé que escondes algo, lo veo cuando te das la vuelta en medio de clase y me miras a los ojos. Seguro que eres una hija de puta sin sentimientos.
-Eh tío, no te pases. Soy una Zorra, pero tengo sentimientos. A veces buenos y a veces malos.
-¿Duermes con osito de peluche?
-Me acuesto cos ositos… aunque estrictamente de peluche…
-No te entiendo cuando hablas, sólo cuando miras.
-Ya te gustaría…
-Tu osito seguro que es diabólico.
-A veces, cuando se empalma…
Es muy bella la vida furtiva. Siempre dueña de un secreto, propietaria de la curiosidad ajena. Juguetona, insinuante, protagonista de pensamientos. Saliva rancia de las malas lenguas.
(Ahora ya sabes quién es la Rubia que escribe ese blog tan interesante del que nos hablaste la noche del domingo. Y yo sé que no abrirás la boca. Conozco muy bien como tapártela…)
14 comentariosAbr 14
Ande o no ande…
…¿una polla grande?
Las mujeres somos neuróticas acomplejadas que siempre queremos más tetas, menos culo, más altura y menos arrugas. La que tiene el pelo rizado lo quiere liso, la que lo tiene liso se levanta dos horas antes para usar las tenacillas. Después, todas las preocupaciones cesan cuando se cae en la cuenta de que a los hombres les sirve con un cuerpo medianamente armónico, una cara medio mirable y un agujerito entre las piernas donde descargar su fuerza viril.
En cambio, ellos llegan con sus entradas en la frente, sus piernas peludas y la barriguita cervecera, luciendo la misma camisa de antes de ayer que eligió a los dos minutos de entrar en la tienda en las rebajas de verano de 2004, con el alerón oliendo a Axe y en pleno convencimiento de que acabaremos de rodillas tragándonos sus centímetros de amor.
Y ciertamente es así de sencillo. Si hay morbo por medio al final poco importa que en el próximo café en compañía se nos hagan más evidentes los michelines o un exceso de grasa en la piel. Querremos seguir comiéndonos. Es tan mágico el sexo cuando uno se deja llevar del todo…
Sin embargo, a no ser que el macho gaste una polla del 25, siempre hay una cuestión que le arrastra. El tamaño del miembro persigue a los machos desde la era del instituto, donde el vestuario de la hora de deporte era una competición en milímetros, con reglas de precisión que volaban de mano en mano y de polla en polla. Nosotras, nos probábamos sujetadores y en la siguiente clase, en vez de explicarnos un atajo para los sistemas de ecuaciones, nos contábamos entre machos y hembras nuestros progresos de madurez.
Ellos se volvían abiertamente descarados con la tetona de turno, y nosotras competíamos en silencio (y siempre lo negaríamos) por el niñato que con 14 pasara los 16. Con esa edad todas mis compañeras eran vírgenes y estrechas; dejarse tocar el culo mientras un bakaluti les metía la lengua en la boca con el automatismo del último tema bumping era todo un alarde de madurez sexual para ellas. Yo, por mi parte, estaba más que satisfecha con Humbert.
La preocupación por el tamaño de su polla persigue al macho por los siglos de los siglos, y no es para menos. Al fin y al cabo es la parte de su anatomía a la que más importancia dan (por encima del cerebro) y que es fuente de sus mayores alegrías.
¿Hasta qué punto el tamaño importa? Porque está claro que en el momento que hay esa obstinación, el tamaño importa.
En una etapa de vicio en ambiente orgiástico que tuve dos años atrás conocí a un hombre con minipene, al menos tres ó cuatro centímetros por debajo del de Torbe, y ninguna se quejaba. Es más, nos lo rifábamos. Ese pequeñajo sabía moverse a un ritmo incansable, y el macho al que pertenecía sabía exactamente como hundirlo, con que trayectoria, y de que manera sacar partido al resto de sus fragmentos de placer (piernas, manos, boca, mirada). Era todo un ser sexual con una broma de polla que resultó ser muy sorprendente.
Sin embargo, reconozco que la primera vez que le vi acercarse a mí con ese rabito de bolsillo inmediatamente preparé el culo. Buen tamaño para un griego, pero poco flechazo sexual.
No nos engañemos. Un pollón desmesurable, aunque sea grotescamente grande, aunque su manejo sea punto menos que imposible… seduce. Despierta en nosotras a la primitiva irracional que busca al más poderoso de la caverna, bestia y dominante, padre de hijos forzudos que maten muchos mamuts. Renace la hembra originaria que llevamos dentro y abrimos piernas y liberamos jugos para tragar esa maravilla de carne y sangre, expendedora de mucho y delicioso semen lleno de espermatozoides, semillas de nuestros hijos.
A mí me hipnotiza doblemente un miembro gordo y fuerte porque, como ya sabéis, me va la caña. Y cuanto más me duela la penetración, más se ajuste, más me tire la carne, más golpee atrás… más me excito, y me corro como una perra venerando una polla que me escuece.
En cambio, dejando mi depravación a un lado y hablando en líneas generales de la mayoría de las hembras que no están perturbadas por los Sueños de Roissy, al final un pollón de los de peli se queda en lo anecdótico del primer fulgor primitivo. Si bien es cierto que la excitación primera es importante, la comodidad del momento clave, cuando el deseo se convierte en acto, lo es más. A una mujer común no le gusta que la polla se le hunda hasta el cuello del útero y se le claven mil agujas en el vientre (umm), ni que el coño se agriete para abrir paso a más de tres centímetros de diámetro, ni que el sexo anal se convierta en un festival de aullidos y sangre (umm, ummmm).
En realidad, y como conclusión a un estudio extraoficial que he hecho con algunas hembras de mi entorno, lo ideal para la mayoría son los Perfectos 17. No decepcionan a la vista y no dificultan la consumación.
Aún así yo sigo confiando en que el sexo es mente y el placer no entiende de medidas. La zona de deleite en nuestro coñito está a unos pocos centímetros de la entrada y lo demás es sugestión. Entra en juego aquí la inteligencia del hombre (que en la gran parte de los casos pierde nociones y desplaza poder al capullo de un pene egoísta) para jugar sus cartas bien y trasladar la atención de la hembra, siempre mucho más minuciosa pero también agradecida, a otras caricias y méritos más allá del rabo. Besar, morder, jugar con el ritmo, tentar, ofrecer, desafiar, lamer, clavarla hasta el fondo, frotarla, explorar límites…
Creedme cachorros, existe la vida más allá de eso que os cuelga por debajo del ombligo. Acordaos de mis sabias palabras de Zorra con estilo.
¡Y pringa que no veas!
36 comentariosAbr 7
La chica de moda
V. jugaba con su látigo preferido, ese de cuero rosa, en la otra habitación. Yo me pintaba las uñas de los pies sobre el sofá silbando a lo Kill Bill mientras un ambiente cargado de humo de hierba me acariciaba los sentidos y los gritos desgarradores de un esclavo cualquiera me erizaban la piel. Acabado el tuneo, puse los pies sobre la mesa y la tele acaparó mi atención. No suelo ver la tele. A veces poso la mirada en ella pero en seguida me distraigo. Sin embargo, en ese momento en la pantalla una putilla exótica chillaba en inglés tocando un par de tetas y de inmediato fijé mi interés en ese cuerpo menudito de guarra moderna. “¿Quién será esta pavilla? ¿La nueva amiga de Paris?”. No sabía de qué lugar habría salido; ando bastante desactualizada del mundo moderno. Aquello era un anuncio y a mí me retumbaba un nombre: Tila Tequila.


Me acerqué al ordenador y consulté a San Google. “Joder, Rubia. Esta es la chica de moda”. Cuando V. hubo terminado con aquel esclavo le pregunté sí la conocía. “¿Quién no conoce a Tila?”. Decididamente, me estaba perdiendo algo. Durante los siguientes días conseguí algún capítulo de La Gran Duda de Tila Tequila, ese programa del que todo el mundo habla entre clase y clase. Por si hay algún perdido como yo leyéndome, decir que el programa transcurre en una modesta casita (que para nada me da envidia) donde la zorrita de moda pasa los ratos con 16 tíos heteros hechos por encargo y 16 hijas de lesbos fugadas de a saber qué quirófano. La autodefinida como freak bisexual (autodefinición estúpida… es como decir freak morena… no sé a qué viene ese complemento a la palabra freak, pero no se puede tener todo en la vida) irá desdeñando a unos y otras para al final quedarse con uno/a. Así que la gentuza que participa se dedica a darse unos magreos por aquí, unos estirones de pelo por allá y hasta patadas en los cojones (doy fe). Vaya, que no tiene desperdicio el programilla. Un espacio de mucho humor macabro para reirse de la estupidez ¿humana? y ver tías buenas y tíos buenos que nunca está de más.


Y yo me pregunto, ¿tanta historia para follarse a una chica que seguramente tenga tarifa? ¿Por qué todo el mundo quiere ser famoso? ¿Hay más seres humanos que consideran que el anonimato es un regalo divino o soy más rara de lo que ya me temía? Mirando aquí y allá he corroborado lo que ya sospechaba de esta muchachita: es de esa nueva generación de putas por la fama, a cualquier precio y por encima de todo. Esa moda Paris, novia de Paquirrín, amante del otro… ya sabéis.

A Tila, que hoy tiene 26 preciosos añitos, le cambió la vida el día que a sus 18 un ojeador de la revista Playboy se fijó en ella. Sus encantos son más que evidentes, y si no fuera por ese irrefrenable afán de protagonismo y que la caga nada más abrir la boca con sus brillantísimas ideas, probablemente ocuparía un gran porcentaje de mis fantasías pre-dedillo. A partir de ahí empezó a pulular por el ambiente automovilístico (ya se sabe que coche-puta es una coalición indisoluble), a participar en realities y a chupar penes a diestro y siniestro para conseguir con su ultratalento de puticlub de carretera triunfar en el mundo de la música. De hecho, Tila Tequila es la artista más popular en el MySpace (por lo menos antes de que Chikilicuatre irrumpiera en el panorama músico-virtual dándolo todo).


He podido leer con gran asombro y contracción máxima de mi divino coño referencias a esta putilla como The Madonna Of MySpace. Era ya lo que me faltaba. En el plano musical a Madonna le han hecho temazos como jamás le harán (y mucho menos podrá ella hacerse) a Tila Tequila. Además, estrellas fugaces vemos todos los días, pero un astro perenne en el firmamento musical como es Madonna, que ha sabido reinventarse innumerables veces, acaparar la atención de fans y de oyentes que aunque no la sigan han tarareado por al menos dos generaciones temitas de la Rubia… eso se valora después de mucho tiempo. En lo que respecta a la figura que ha supuesto Madonna tampoco hay comparación. En el siglo XXI todas enseñamos las tetas. Desnudarse en el momento que lo hizo Madonna, salir a la pasarela de Jean-Paul Gaultier con el pecho desnudo y la mirada altiva, publicar Sex, videos como Erotica… es una transgresión que hoy en día no se equipara con enseñar los pezoncillos morenos y gráciles que una furcia vietnamita pueda tener. Y todo hecho con infinita más clase, por supuesto.


En cuanto a la biografia de Tila no hay mucho más que destacar. Como muchas, se metió en peleas en el instituto (según dicen adquirió un rol bastante masculino), fue internada en un colegio en un inútil intento de encauzar su vida y al salir del cole acabó volviéndose un poquito drogatilla y juntándose con pandilleros de pelis del Bronx. De esta etapa de su vida, aquí la erudita dice: “Yo estaba realmente confundida entonces, porque en un principio pensé que era negra, luego pensé que era hispana y me uní a una pandilla de cholos”. Oh yeah.
En realidad pensaba meterme mucho más con esta preciosa lumi, pero he encontrado un video en el que sale enseñando cacho por aquí y por allá donde hace una gracia zombie en un instante, y me ha robado un poquito el corazón. La verdad es que Tila ganaría muchos puntos en mis fantasías si ese cuerpecillo de tetitas tiesas, morenito y menudito, tan sexy y manejable para obligarla a comer coño hasta el alba, apareciera mordido y supurando en sangre y putrefacción, contoneándose al son de sonidos guturales de muerta viviente (o tonta viviente, que también es una opción) y con esa carita de niña zorra de cualquier prostíbulo asiático descompuesta en una mueca de horrible deje zombie. Umm, que rica.


Os dejo con el video, que al fin y al cabo calienta un ratito, porque para los asuntos de fornicación a la mayoría tampoco le hace falta una dotación intelectual apabullante (qué coño, tampoco le hace falta dotación intelectual alguna).
Que aproveche.
31 comentariosAbr 6
Dakota

Engañé a Dakota para que viniera por la tarde a mi casa, y el siguiente engaño fue hacerla posar desnuda para mí. Siento una debilidad especial por fotografiar a las chicas guapas. Dakota tiene una pose encantadoramente frágil, como asustada pero receptiva, es tímidamente sexy y tiene la piel blanca de las ninfas y el pelo negro de los súcubos. Dos ojos inmensos y desconfiados hacen el resto. Tomé fotos de todo su cuerpo, entero, por partes, desde distintos ángulos y encuadres, peinada, sin peinar, en todas las posturas y con todo tipo de atrezzo decente e indecente.
Entusiasmada con el resultado, le poseyeron las ansias seductoras y decidimos, por una noche, salir a comernos a la luna con nuestra mejor apariencia tentadora. Ella con su toque siempre glam y yo con mi punto lolita underground. Contrarias en apariencia y contrarias en actitudes, pero siempre juntas.
Fue subiendo el vodka y la presencia fálica en los bares se hacía más imprescindible. Casi podía notar el aroma a polla; podía somatizar la presencia de un gran nabo haciéndome presión en los labios. Se nos acercaban jovencitos y maduros; cada una acaparaba a aquellos de su gusto. Dakota se mostraba encantadora con los chulazos veinteañeros con pantalocito vaquero y yo provocaba delicias en los de treinta y muchos cuarenta y pocos, con su mirada experta y su sonrisa diplomática. Mostrándome entre disponible y esquiva, seria y lasciva, culta y makarra, fui calentando muchas pollas, un sólo coño (el mío, que me ardía bajo el vestido) y haciendo cábalas sobre cómo acabaría la noche.
Dakota se había acercado a un camarero, carnaza de gym y anabolizantes, con cara de ser más tonto que las piedras e impotente. Mientras sacaba un par de copas sedujo la atención de ese cacho de carne inmunda y cual fue mi sorpresa cuando al segundo trago, mientras Dakota me sonreía con todo el amor que me tiene, escucho a mi Diva diciéndome que la vida es un misterio.
Bailamos juntas sobre el escenario y después del cierre engañamos al ser mononeuronal que aprovechaba sus brazos de primate para sujetar las copas que servía para que nos llevara hasta mi casa. Aquella mole tenía nada más y nada menos que un puto cinquecento y casi morimos de la risa cuando apareció con su coche doblando la esquina en los Jardines de Albia. Nos dejó en mi portal esperando, sin duda, una invitación para una madrugada de sexo (sin coito; obviamente no respondería) con una Rubia y una morena, y se fue, como un tamagotchi, con mayor cara de subnormal de la que tiene por costumbre, que es mucha y grande.
A Dakota no le gustan las mujeres.
Al abrir esta mañana los ojos la tenía en mi cama.
I close my eyes, Oh God I think I’m falling…
14 comentarios





















