Amo la sangre roja que escupen tus labios rosas cuando menstrúas.

Esa sangre es la bilis carmesí de un querubín de Fouquet que sonríe borracho asomado entre tus piernas y vomita.

Entre tus piernas de alabastro fino que sostienen la estructura serpentina de tu translúcido cuerpo.

Y sostienen tus pechitos: dos palomas muy blancas con picos voraces rosados y eréctiles, catarata bermellón que gotea cada mañana cuando me devoran salvajemente.

    Amo la melancolía y el fracaso como lo aman Joaquín, Hank o Val.  El grito desesperado del amanecer cuando congela nuestros cerebros en un after y nuestra conciencia del fracaso y del miedo brilla como un rayo destructor que fulmina…”¿DÓNDE ESTÁS AHORA MI NIÑA?”

Amo tus encías porque el otro día sangraron cuando limpiabas tus dientes con una nueva pasta de aloe vera verde.

Amo el color verde porque ninguna vasta pradera verde tras la lluvia es tan verde como tus iris de cristal de Bohemia.

Amo el color azul porque cuando me miras caen torrencialmente sobre la ciudad en ruinas de mi existencia minerales, piedras preciosas, lapislázuli y granizo de ciánea.

Amo los enjambres de avispas de tu melena que susurran en mis oídos certezas asesinas. El Universo entero arde en tu cabello.

Amo tu culo porque es perfecto (Y no me lleves la contraria).

Amo los dientes de leche que cayeron de tu boca hace ya tantos años. ¿Dónde están?

Amo la esencia de rosas blancas rojas y rosas de tus virginales labios vaginales.

    AMO TU COÑO POR ENCIMA DE TODAS LAS COSAS

Amo el olor de tu cuerpo.

Amo las venas azules que recorren tu pálida piel y en cuyos afluentes pueden leerse los mayores acontecimientos de la Historia de la Humanidad.

Amo tus zapatillas de estar por casa: hornacinas para tus pies que son imágenes de Dios esculpidas en mármol.

Amo tus ojos: océanos embravecidos en el primer día de la Creación.

La muerte vigilante que me espera agazapada en cada esquina son tus ojos.

Si se irritan tus ojos se forman relampaguitos de sangre en la nieve cuajada de tus córneas (ponte “ojosbell”, corre).

    La imagen que he soñado:  Bajo la negra cúpula de una noche sin estrellas, oscurísima garganta de un demonio que agoniza, tú, ajena a todo, ajena a tu insultante belleza, horadas con tus manos la fría arena de la playa. Estás desnuda, de rodillas. A cuatro patas y con la mirada ausente. El excitado mar enloquecido lame la orilla intentando llegar hasta ti con sus lenguas de espuma y esperma. El Mar, Titán e hijo de Dioses, quiere hacerte el amor y fecundarte. La mirada de vuestro hijo serán océanos profundos y vastos cielos, su cabello, millones de gaviotas. Reinará con crueldad sobre todos nosotros. Pena de muerte para todos los payasos porque a ti te dan miedo.

    TE AMO PORQUE TENGO FE EN TI

Tengo fe en la perfecta Belleza del instante en el que abres los ojos cada mañana.

Tengo fe en el hecho de que eres una cría. Me postro en actitud de súplica ante tus deberes del cole, la campana, el recreo y tus compañeros de clase.

¿Por qué ningún maestro os manda escribir una redacción sobre “La extrema suavidad al tacto del sublime tejido de tu coño”?

    La ESO es un absoluto fracaso.