La noche había sido larga.. Y etílica.

Ya era por la tarde. Teníamos resaca. Estábamos tumbados en la cama dormitando.

Me entró hambre.De repente parecía como si no hubiese comido en una semana; mi estómago comenzó a rugir.

Me levanté. Abrí la nevera: vacía. Abrí el armario de la comida: sólo quedaba un tarro de alubias en conserva de esos de cristal. “Bueno, algo es algo”. Me dije.

Mi estómago chillaba de alegría y segregaba flujos ante el simple hecho de abrir el tarro de alubias,como un perro de Paulov cualquiera.

Vertí el contenido en un plato. Le eché sal y especias. Me lo comí frío. Buenísimo. sí..

Volví a la cama.

-¿Qué has hecho?. Dijo María refunfuñando.

-Comer.

-¿Qué?

-Alubias.

-¿Las has lavado?

-¿Qué?
-Si las has escurrido. Si las has lavado con agua antes de comértelas…
-No.
-Podrías morirte. ¿Lo sabes?
-No. ¿Por comerme un tarro de alubias?
-Sí. Da cáncer. Te reventará el estómago.
-No jodas.
-Sí. Llevan un antioxidante que es veneno. YA TE LO DIJE UNA VEZ. ¿No te acuerdas?
-Me suena. Pero no me lo creí.
-¿NO ME CREES?
-No puede ser que si no lavas y escurres las alubias te dé cáncer o te mueras. Estarían prohibidas. Además, en el tarro no pone nada de lavar.
-Sí lo pone..
-No.
-TRÁELO.
-Lo tiré a la basura.
-Pues lo coges. TRÁELO.
-Paso. Lo miré bien. No ponía nada de lavar antes de ingerir el producto.
-¿Qué te apuestas?
.Lo que quieras. Déjame dormir.
-No. ¿QUÉ TE APUESTAS?
-Lo que quieras cariño.
-Si pone que hay que lavarlo antes de comer…CAGARÉ Y TE COMERÁS MI MIERDA…ya que es menos perjucicial para tu salud que las alubias que te acabas de comer.
-¿Cagarás?
-Sí. Tengo ganas.
-¿Dónde?
-En un plato.
-Y me lo tendré que comer….
-Sí.
-Vale.
-¿LO JURAS?
-…
-¡¡¿Lo juras!!?
-Sí. Déjame dormir porfa…
-¡No! Ve a por el tarro y tráelo.
-…
-¡VE!
Me levanté. Hurgué en la basura y saqué el tarro. Miré. No ponía nada.

-¡Tráelo!. Escuché desde la cocina.
Fui a la habitación. Se lo dí. Me tumbé. Lo observó atentamente durante largos minutos. Estaba a punto de dormirme, cuando…
-¡MIRA! ¡aquí lo pone! ¡MIRA!
-Déjame dormir.
¡No! Mira….Tenía yo razón…como siempre.
-A ver.
Efectivamente en letra muy muy pequeña ponía: “Escurrir en agua antes de consumir”.
-Vale. Tenías razón. No volveré a consumir alubias blancas sin lavarlas bien. Voy a echar una cabezadita.
-¡ni de coña! TIENES QUE COMERTE MI MIERDA.
-¿qué?
-Recuerda tu promesa…¿Lo harás?
-Era broma. Era una manera de hablar, joder.
-¡No! QUIERO QUE TE LA COMAS…DE VERDAD.
-Ni de coña…Déjame dormir, en serio.
-O TE LA COMES O TE LARGAS DE CASA.
-Primero duermo un poco…
-¡Ahora!
-Vale. Ve a cagar y yo duermo un ratito.
-No te duermas. No tardo nada.
Se levantó. Me sumí en un profundo sueño. Soñé que diluviaba. Ríos de barro y mierda inundaban toda la ciudad. A su paso lo arrastraban todo, furiosos y bravos.
Yo avanzaba como podía con los pantalones bien arremangados. Me acompañaba un enano disfrazado de payaso.. La bola roja que adornaba su nariz era desproporcionada a todas luces.
-Al final nos ahogaremos. Dijo el enano. Llevaba un chaleco fantasía con enormes botones de colorines.
.¡súbete a mi espalda! ¡A CABALLITO! Le grité. Lo hizo.
El viento arreciaba y arrastraba consigo microscópicas partículas de excrementos que se nos metían por todos los poros de la piel y casi no nos permitían ni respirar…la mierda me llegaba a las rodillas.
-No lo conseguiremos…No lo conseguiremos…
Me susurraba el pequeño payaso .
Me despertó un grito al oído:
-¡Despierta Ramiro! ¡Borracho de los cojones!
-¿Qué pasa…?
Me encontraba completamente desubicado y eso que mi cabezadita había durado escasos diez minutos.
-Mira.
Me enseñó orgullosa un plato con una cagada recién hecha.
-¡Dios! ¡Quita eso de mi vista!
-DIJISTE QUE TE LO COMERÍAS.
Me levanté. Me vestí.
-Me largo María.
-¡Nunca cumples tus promesas!
Comenzó a lloriquear. Lloraba DE VERDAD. El llanto iba in crescendo. Le molestaba terriblemente que no cumpliera mis promesas, cosa que reconozco sucedía a menudo.
-Tú no estás bien cariño.
-¡BUA, BUA!
-Deberías ir al sicólogo…o vamos a una terapia de pareja o algo.
-¡BUA, BUA!
Me fui. Deambulé por Madrid largas horas. Con resaca. Me tumbé en un banco del Retiro.. Me quedé frito.
Volví a soñar con mi payaso enano a la espalda y los ríos de mierda por mis rodillas. Cuando desperté, el enano había comenzado a mordisquearme la nuca con unos pequeños dientes afiladísimos…
Ya por la noche volví a casa. María estaba como si nada hubiese ocurrido.Radiante. Totalmente desnuda comía chucherías a manos llenas mientras veía “Sexo en Nueva York” en el dvd. Me pidió insistentemente que le hiciese unas fotos de su culete en pompa. Lo hice.
Aquí están.
Que las disfrutéis.