Sexo mortal: la cosa esa de los zombies…
En General, PelículasHace unas semanas veía un un post de Rubia underground unas fotos de unas zombies comiéndose una polla… literalmente. “¡Mierda!â€, pensé, “si de esa peli iba a hablar yoâ€. Así que como el texto ya estaba escrito, que menos que aprovecharlo.
Sé de sobras que no descubro nada nuevo. La combinación de gore y polvos resucitados llegó en el momento adecuado, con la oleada de nuevas películas zombies que propició el éxito de Amanecer de los muertos. En cualquier foro que se precie han aparecido las fotos de marras desde hace cosa de un año, y se sucedieron los comentarios graciosos de gente que ni la había visto. Vale, muy bien, pero ¿y cómo porno? ¿Qué tal está realmente Sex of the dead?
La aparición, por fin, del DVD en el mercado hace propicia la ocasión. Retomemos, pues, el infame film, retitulado para nuestro país Sexo Mortal. Efectivamente, ya podéis encontrar en cualquier videoclub o sexshop su versión “dobladaâ€, para que os enteréis de la trama. O no… porque contrariamente a lo que muchos pensábamos, ¡no la tiene!
La película del punkarra Rob Rotten se divide en cinco escenas, todas ellas sin relación argumental alguna. Solo la presencia de unos supuestos muertos vivientes sirve como nexo temático a dichos fragmentos. Eso y la música, a cargo de bandas como Deicide o Decapitated. Que raro que se dejaran a otros como Mortician, que prácticamente tienen discos enteros dedicados a los zombis.
La primera, que sirve también de telón para pasar los créditos, es sin duda la más lograda. En ella vemos a una chica (Sierra Sin) con muy mala pinta pasear por un pueblo casi abandonado. Un científico (Khan Tushion, el tío de bigotes de MeatHoles) la recoje y la lleva en su vehículo hasta su casa. Tras una serie de pruebas la cosa queda clara: es una infectada y hay que acabar con ella antes de que propague la enfermedad.
Sin embargo, la chica despierta de su letargo… y muy hambrienta de sexo. Tras una larga felación, prácticamente exige ser follada y sodomizada por Khan, con unas formas bastante ásperas. El doctor eyaculará sobre su putrefacto rostro y, una vez saciada, la hembra le arrancará el pene a mordiscos.
Y aquí se acaba lo mejor, amiguetes, porque este es el punto álgido de la película. No solo es el momento más gore, ese del cual habéis visto fotos, sino que es el mejor polvo, echado con muchas ganas por los participantes y el mejor dirigido, con una música apropiada y una incómoda sensación de tensión que se mantiene hasta que comienza el texto y que no estaría fuera de lugar en una producción de terror de Serie B.
El segundo segmento tiene a Hillary Scott pre-operación de tetas soñando, atención, que se folla a un zombie. ¿Comorl? Desde luego hay gente para todo. Aquí sucede al revés que en la otra escena, ya que el zombie tiene una actitud bastante pasiva y es ella la que toma cartas en el asunto. Hay anal y facial, pero en realidad esta pareja no tiene mucha química y aunque Hillary abusa de su recurso de las gárgaras, que llega a hacer con semen.
El siguiente esquema tiene a la gran Trina Michaels como protagonista, que se autointerpreta. Está rodando una película porno cuando irrumpen tres “zombiesâ€, que por su maquillaje casi parecen escapados de una perfomance de arte moderno, y se cargan a todo su equipo. Unas breves escenas de higadillos y tripas preceden al polvo a cuatro bandas que le echan los zombies a Trina. Aquí los zombies retoman el papel que les corresponde de bestias (sexuales), lo que pasa es que ella les iguala, se deja hacer por todos los orificios y al final los tres monstruos eyaculan en su boca. Uno de los muertos va de verde (¿¿??) y parece La Masa más que otra cosa. Buena escena, aunque no a la altura de la primera.
A continuación es el propio Rob Rotten el protagonista de las embestidas pélvicas. “Interpreta†a una especie de doctor Herbert West de Reanimator que impregna un líquido resucitador en el coño de una muerta (Ruby) . Esta resucita, no tengo claro porque, y se lían a follar. Ya he comentado alguna vez que me corta el rollo tanto tatuaje y el propio Rotten tampoco es que sea el tipo más sexual del mundo. La chica, sí, es un poco gélida con su compañero, pero hey, se supone que estaba cadáver.
La última escena tiene lugar en un frenopático, donde tenemos encerrada una supuesta loca (Nikki Jet). La chica parece perder el conocimiento, y cuando un doctor entra a examinarla, se aprovecha de ella y le come los bajos. Es el momento que la zumbada (que ni es zombi “ni naâ€) aprovecha para abalanzarse sobre él y follárselo. El sexo es bueno y hay algo de gore, ya que la chica empieza a soltar sangre y al final le arranca los intestinos, pero el acabado es bastante chapucero.
En mi opinión estamos ante un título algo decepcionante. Me las prometía muy felices tras ver la primera escena, que como he dicho funciona tanto como peli de terror como de porno gore. Pero el resto son cositas normales, mezclando un sexo en ocasiones algo anodino, con un gore que, en la mitad de los capítulos… ¡brilla por su ausencia! Hay que alabar a Rotten por permitirse jugar con el tema de la necrofilia en un par de las escenas, pero no llega a extraer toda la perversidad que el tema da de sí, preocupado, supongo, por la recepción del público.
Si encima le añadimos que la casquería, que se suponía abundante, solo aparece como está mandado en la primera escena y de manera fugaz en la tercera, apaga y vámonos. No está mal y tiene sus momentos, pero honestamente, y a pesar de los tatuajes y el death metal, a Rob Rotten le falta arrojo. Una vez superada la gracia o el impacto de la temática, no llega a la altura, de cosas como Gorex. Que tampoco era la octava maravilla pero se le veía más ganas. Ni hablemos ya de La noche de los zombies calientes. La que no he podido ver es la de Dawn of the head, con mi querida Gia Paloma. A ver si me pongo.


















