En Chicas
Ay, Tyla, Tyla. Como me gusta esta chavalita. Es verdad que hoy por hoy lo que mola es japón, pero los chavales de mi quinta mirábamos hacia los EEUU. Y muchos soñábamos con enrollarnos con una belleza 100% yanki, como esta chica, Tyla Wynn.

Wynn nació en 1980 en Lubbock, Texas, y su nombre real es… Nancy Spencer. ¿Ven que les decía? Una auténtica belleza sureña, de esas que decía el pingüino que quería “ligarse a una rubia pecosa con unos Jeans color rosaâ€. Y según terminó el instituto ya estaba haciendo trabajitos de modelo y a los 22 años, le llegó la oportunidad en el porno. La cosa le entusiasmó. . Ella lo tuvo muy claro, lo de trabajar como una mula en cualquier lado no iba con ella. Tenía poca vergüenza, un rostro bonito y le gustaba muchísimo el sexo, así que para adelante.

Desde luego si hay algo que se le puede achacar a Tyla es la falta de mesura, imprescindible para llevar una carrera inteligencia.En su primer año ya protagonizó más de 100 escenas, y desde el principio se prestó con facilidad a todo tipo de prácticas extremas. Esta chica no tiene gotica conocimiento.

Tanto le gusta que penetren su culete que ha declarado que es incapaz de ir al baño con normalidad. El repetido machaque de los músculos de su ano por pollas ajenas ha dejado su esfínter debilitado, y la chica necesita ponerse un enema para poder quedarse limpita por dentro. ¿Llevará uno siempre en el bolso, por si le entran ganas cuando va al cine? Con numeritos como estos no me extraña.

Uno de los motivos por los que más me gusta Tyla es por como se mete en la situación. La he llegado a ver totalmente acelerada, ansiándose de polla, perdiendo el control de si misma… Ello la lleva a situaciones donde gruñe, pierde el equilibrio. Igual es una actriz cojonuda y me engaña, aunque la mayoría de sus títulos son gonzo. Tyla deja claro que para ella el porno es follar y punto. No tiene ambición alguna de interpretar (algunos dirían que no se engaña) y tampoco parece que le guste mucho dirigir.

Como veis, aparte de unas tetas naturales muy bonitas y abundantes (por cierto, no le gusta llevar suje), es capaz de hacer gargantas profundas, resistir dobles acometidas anales, lamer ojetes masculinos… Eso sí, a veces ese entusiasmo que he comentado juega en su contra, alguna vez pone caras algo feas, se le corre todo el maquillaje. Tras esa preciosa cara se esconde una máquina de follar a la que quizá le falte algo de elegancia. Por ejemplo para hacer posados para revistas tipo Playboy, algo común en las actrices que Tyla ha hecho en muy contadas ocasiones.
Destaquemos algunos de sus títulos, para que pongáis a trabajar esos P2P. En True College Girls #2 se lo hace con una panda de universitarios borrachos. Hay uno que se corre en la cerveza y Tyla se la bebe de todas formas. ¡Asi es más nutritiva! En la ya recomendada por aquí 2 in the can se traga rabos hasta la empuñadura y todavía pide más, y hace un doble anal en una postura que nunca había visto.

En Blow it off my ass se dedica a expulsar por el culo enemas de batido de fresa (¡yum!) y en Throat Gaggers 7, protagoniza una ruda escena orales donde a pesar de la caña que la meten la tía no ceja ni un milímetro. En general, y si el director no la caga, estamos ante un valor muy sólido en cualquier producción. En Internet también ha trabajo mucho, por decir algunas, podemos recomendar sus escenas en Naughty Office o Big Tit Patrol, y para los que gusten del rollo dominante, su escena para Sex & submission, donde la tía cuelga de tantas cuerdas que parece que lo ha pillado Spiderman en su red.

Además Tyla se lleva bastante bien con su madre, a la que ha llevado a algunos de sus rodajes. Por lo visto la mama comentó “me gustaría ser joven de nuevo para poder follarme a todos esos tíos buenosâ€. No sabe, ni na, la tía. Que se anime y rueden una película juntas. Por cierto, que en su día ambas protagonizaron un episodio de ese reality de la MTV en la que tienes que salir con la madre de una chica para convencerla y ver como es la jovencita en cuestión. Vaya pareja.

Y esta sería su foto más genial… si no fuera por el granete que le ha salido en la barbilla. Al final, amigos, también es humana.

Hoy por hoy parece que por fin ha bajado un poco el ritmo de producción y ha comentado que querría centrarse en su web y en producciones para internet… aunque por otro lado ahora mismo no tiene una web activa oficial. Yo deseo que esté en activo mucho tiempo, y que grabe hasta video quitándose las espinillas y los barrillos. Fetiches que tiene uno.
En General, Mundo Porno
A poco que seáis consumidores habituales de porno, os habréis topado con algunas escenas donde una chica satisface a la vez a dos sementales, introduciéndose dos penes a la vez, uno por la vagina y otro por el culete. Nada fuera de lo común, pensaréis, con esa mentalidad de pornófilos cínicos que están de vuelta de todo.

Quizá habría que pensarlo desde un punto de vista más personal… ¿os prestaríais a ello con tanta alegría? Pensad que mientras estáis introduciendo vuestro miembro, estáis notando ahí el miembro del otro. Más escasos son los dobles anales o dobles vaginales, aunque se han popularizado en los últimos años. Se dice pronto. Preguntad a vuestras amigas si les apetece meterse no ya una, sino dos penes por el culo. Y pensad, vosotros mismos, en la situación, en la que la mitad del placer que obtengáis… se debe al roce con la polla de otro tío. Pero, hey, hoy día, ¿no decimos todos ser bisexuales, para ver si así impresionamos a alguien?

En la edad de oro del porno, todo valía. La sensación de estar haciendo algo transgresor y novedoso se contagiaba a la propias películas, que en muchas ocasiones proponían prácticas poco comunes y argumentos que iban entre retorcidos dramas a comedias tontarronas pero totalmente honestas. Ya por entonces tuvimos las primeras DPs, incluso una anal, a cargo de la actriz Bridgette Maier en, aunque su pésima realización impide su disfrute y correcta apreciación.

Durante los 80 la doble penetración no se estilaba especialmente, principalmente, porque el anal tampoco estaba muy de moda. Solo algunas todoterreno como Ginger Lynn o Alicia Monet se atrevían a llenar sus dos orificios inferiores simultáneamente. En general,los números con varios hombres se limitaban a incluir sexo oral y sexo vaginal, a veces simultáneamente. Pero como estamos diciendo, era una rara avis que podía aparecer, pongamos, en una de cada 6 o 7 películas.

El catalizador para que las DP encontraran final su sitio fue la irrupción de Private en el mundo del cine. La clásica revista ya incluía desde hace tiempos chicas recibiendo sendas acometidas por ano y vagina, y esto se trasladó perfectamente a sus DVDs. El resto del continente tuvo que tomar nota para ponerse a la altura de las circunstancias, con Magma a la cabeza. El propio Rocco Siffreddi también contribuyó al asunto, y antes de que nos diéramos cuenta, que a una chavala se la clavaran dos a la vez ya era lo más normal del mundo. Menos en la realidad, claro.

Teniendo en cuenta que antes el anal esta bastante más escaso… ¿pudiera ser que las doble penetraciones vaginales fueran más comunes? Si de verdad te has preguntado eso, háztelo mirar, so anormal. ¿Es acaso normal meterse dos rabos por el chocho a la vez? Pues no, y para muchas mujeres, casi imposible. Sin embargo, en el mundo del porno, con su constante “más difícil todavíaâ€, solo era cuestión de tiempo. La cosa ya comenzó en alguna película de los 70, y las escasas veces que fue utilizada durante los 80 y 90 fue siempre por su “shock valueâ€. En la estupendo Chicas de la nueva ola (New Wave hookers part. II) la guapaísima Danielle Rogers, que hasta hace escasos momentos se supone desconoce la utilidad del pene, se ansia y se mete dos a la vez. Imaginaos el impacto que causó en un joven Viru. Así me he quedao. Pero me consta que gente como la legendaria Amber Lynn hicieron algunas en los 80, en cosas como El diablo en Miss Jones 3 o Head Games (anda, como el disco de Foreigner) ¡Incluso Tracy Lords lo hizo en Double Penetrations 2, siendo menor! Sin embargo, era algo extraño y que impactaba por lo escaso y atrevido de la escena.

Aplíquese el mismo cuento al doble anal, una especialidad que es más difícil todavía y que aún cuenta con ese “shock value†que tanto escasea en el porno actual. La primera doble penetración anal de mención se la llevó Brittany Stryker en Back Door to Hollywood (1986), para asombro del personal. Pero para que al cosa arrancara definitivamente tuvimos que esperar a la pizpireta Tammy Ann en la primera parte de Fantasías Depravadas, (994). El director, John T. Bone, uno de los tipos más sucios de los 90 y que anda desparecido en combate, sometió a chicas como Annabel Chong y otras de sus protegidas a los rigores del porculismo duplicado. De hecho la china esta llegó a tener 3 rabos metidos a la vez en sus partes bajas, pero eso lo dejaremos para otro momento.

Casi al mismo tiempo, y como no podía ser de otra forma, en Europa andábamos experimentando con lo mismo. Aquí los pioneros fueron los alemanes marranos de Magma, amigos del fisting, las enculadas y las lluvias doradas, en una película que se llamaba así, Doble Anal. En realidad solo una escena contenía tan exigente práctica, pero fue suficiente par convertir la cinta en un exitazo.

El primer título dedicado al tema fue Al Terego’s Double Anal Alternatives, donde destacaban fieras como China Lee o Liza Harper, a las cuales se echan mucho de menos. Sin embargo la película no tuvo especial éxito. La verdadera consagración del género vino de Europa con la la saga Club Doble Anal (1997), donde un par de mentecatos se dedican a regalar una camiseta del exclusivísimo club a aquellas que accedan a probar la experiencia. Ni los jóvenes castores. Por si fuera poco, la cinta contaba con la presencia de una primera espada del porno 90’s, como fue Silvia Saint, y de algunas fan favorites (al menos mias) como la rubita Nicolette. La película fue un exitazo y abrió la vida y el camino a seguir.

Una de las primeras sagas que trató de explotar dicho subgénero desde los USA fue Anal Asylum. Sin embargo, la dirección de la primera entrega de la película, algo confusa y sin garra, marró las posibilidades de dicha saga. Aunque Jonathan Morgan se hizo con el timón y firmó una estupenda segunda parte, las ventas no remontaron y se quedaron ahí, mientras Club Doble Anal llegaba hasta las 7 entregas. Por lo menos Morgan firmó una segunda parte estupenda, con una escena de China Lee con 4 maromos que aún tengo grabada por ahí.
Hoy en día, la actividad que nos ocupa tiene varias líneas consagradas o en las que la práctiva aparece con relativa frecuencia, como Double stuffed.o que, directamente, están consagradas a ella, como Double Anal Drill Team, por decir algunas…
Ahora, parémonos un momento sobre lo que supone estas dobles. Ante todo, incomodidad, para la chica, que está viéndose invadida por dos recias barras de carne, aunque también para los chicos, que tienen que hacer malabares para poder empujar de una manera cómoda.
Luego tenemos el escabroso asunto del sentir no ya el cuerpo… sino el contacto del pene de nuestro compañero masculino durante el acto. Las paredes que separan la vagina del ano son finas, y notaremos que hay algo “moviéndose ahíâ€. La cosa pasa a mayores cuando estamos hablando de meter dos penes en el mismo orificio, sea cual sea. Incluso dándole a uno morbo la posibilidad del sexo en grupo, estamos frotando incesantemente nuestra polla con la del otro tío. No es mi idea de pasar una tarde divertida.
Sin embargo parece ser que hay muchos fans que prácticamente se niegan a consumir producto si no hay doble, y que lo consideran el sumún de la pornografía. Evidentemente, depende mucho de la escena y de la chica: hay veces que es un calvario verlas, y otras que da gusto. Personalmente, cuando tenemos dos varas por un mismo agüjero, me llega a dar grima en vez de morbo, pero desde luego me alegra que haya sitio en el mercado para este tipo de prácticas. Todo sea por la variedad y satisfacer la ley de la oferta y la demanda. ¡Ah! Una recomendación: 2 in the Can, de la cual espero que hagan una saga. La escena con Tyla Wynn es de las que quitan el hipo. En chicos, que donde caben dos caben tres, y aunque a nosotros nos pueda dar grimilla el tema, para eso están los actores porno profesionales. Que se las froten, que para algo les pagan.