El E.T. porno

En 90's, Películas


En Pornotopía no hemos dejado de dar buena cuenta de auténticas barbaridades y bizarradas. Pero tengo que reconocer que ha sido el título que hoy nos ocupa, que se encuadra dentro de mi especialidad favorita, las paroidas porno, y que por tanto tendría que ser fresca y divertida, uno de los que peor cuerpo me han puesto en los años que llevo como pornófago. Igual soy un espíritu sensible… pero algo hizo “crack en mi cuando me enfrenté a… ET, The Vagina.

En los 80 ya hubo una especie de parodia del tema, ET, The Extra testicle, pero la cosa se quedaba ahí, en el título. En 1994 una productora alemana decidió llevar a sus últimas consecuencias y hacer una películas donde el bicho follaba y era follado. Para ello metieron a una chica bajita en un traje que recreaba el del muñeco original y dejar aperturas estratégicas en la vagina y la boca de la chica. El resultado, el que pueden ver en estas fotos bastante mal rollo.

¡Cu cu!

El film arranca con ET su nave espacial (pincha para ver), recibiendo indicaciones de sus superiores de hacer contacto con los humanos y observar sus costumbres. El bichejo llega tan ufano a la tierra, concretamente… a la Alemania del siglo XIX.. ¿Y eso por qué? ¿A qué viene ambientarlo en el pasado, cuando haciéndolo en el presente podrían ahorrarse vestuario y decorados? Pues no lo sabemos, pero el caso es que toda la acción sucede en la torre de un castillo con los protagonistas entrando y saliendo de habitaciones disfrazados de víctimas de Jack el Destripador.

El extraterrestre tiene, además, la extraña habilidad de teleportarse en habitaciones justo cuando alguien va a empezar a follar. Así es su primer contacto con la humanidad, presenciando el coito de una joven pareja que se encontraban tranquilamente tomando el te.

El alienígena se pregunta intrigado… ¿qué hacen los humanos? ¿Podré yo también sentir ese placer? ¿Qué es la iniciativa Dharma? Y movido por estas cuestiones comienza a masturbarse mientras sigue el coito, que por cierto, no está mal del todo, con anal y facial incluido.

Al bicho le ha gustado lo que ve. Quiere más. Así que dedice quedarse por ahí investigando más sobre los humanos y sus extrañas costumbres. Asi que pasa a otra habitación donde se encontraba una chica masturbándose. La chavala se asusta, lógicamente, ante la presencia del alienígena… pero cuando este toca sus pezones todo cambia, y tras las explicaciones del bicho, se lo montan.

Al poco llegan dos caballeros, que reaccionan con alegría y curiosidad. Están entusiasmados ante la idea del alienígena follador, y le informan que si desea aprender las costumbres terrícolas, la chavala es la más indicada (vamos, que es un poco puta), y que le ayudará un caballero. Y ahí se ponen a follar en trío. Enhorabuena al actor, al que no le baja la erección a pesar de tener que follarse semejante engendro.

Por cierto, que aquí ET prueba el semen humano, lo que provoca la creación de una lucecita verde que no se sabe muy bien que hará pero que, seguro, representa todo lo bueno de la humanidad. O algo.

La nueva amiga de ET sigue enseñándole más costumbres. A continuación, el marciano cabezón perfeccionará su técnica masturbatoria en un trío lésbico / extraterrestre con muchas risas y alegrías. ¡Así da gusto! ¡Viva la hermandad entre especies!

A ET le queda una prueba de fuego: el coito completo, sin ayuda. Así que se lo monta con un caballero mientras otra pareja folla a su rollo. El tipo está entusiasmado: ¡como la chupa el monigote! ¡Tenemos que hacer que se quede en la tierra, no podemos perder alguien con semejante boca! Mientras la otra pareja a lo suyo. Hay que decir que la pelirroja que se encarga del otro maromo está bastante buena y compensa el repelús que nos provoca el ET este.

Pero por muy bien que se lo esté pasando, todo lo bueno tiene un final, y ET tendrá que partir para volver a su planeta. Los humanos lloran, apenados, ante la posibilidad de no volver a follar jamás con un ser de otro mundo. ET promete hablar bien de la tierra. “No son unos salvajes”, y enseñar a su pueblo las costumbres sexuales aquí aprendidas. Menos mal que no aterrizó en el país vasco o, con las enseñanzas que allí aprendería, su raza acabaría extinguiéndose.

La pareja de hermanos directores tan solo firmaron una película más, y de todos los actores, solo el protagonista masculino repitió la experiencia porno. El resto de los actores no volvió a trabajar jamás en el porno. Me pregunto por qué. En todo caso, saludo a sus responsables, que quisieron transmitir aquí un bello mensaje: follemos más y guerreemos menos. Dado que todo es follable, el entendimiento entre otras culturas debe producirse a base de coitos y de darse placer. Lástima que, ante la posiblidad de que nos la chupara la bicha esta, preferiríamos pegarle un tiro en la cabeza aún a riesgo de comenzar una guerra interplanetaria.

O quizá no… ¿no hablábamos hace poco de gente que se folla mesas de campings?

Viruete // 18 de Abril de 2008 // 17 Comentarios

17 Comentarios “El E.T. porno”

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