Hace un par de años, con motivo del lanzamiento al mercado de mi película “Sex Mystère”, Manuel Valencia me envió montones de preguntas vía e-mail para que yo las respondiese. Su intención era la de publicar una larga entrevista conmigo en la revista Kiss Comix. Por motivos que no vienen al caso, nunca le reenvié las respuestas y la entrevista no pudo publicarse. Ahora, por el puto morro, he decidido rescatar del olvido aquel documento, repleto de información sobre la película y sobre mí. Igual hasta os interesa leerlo.

¿Qué hace un periodista como tú dirigiendo una película porno? ¿Es un capricho? ¿Una necesidad? ¿Una locura?
â€â€Todo lo que hago está relacionado entre sí, de una forma u otra. No me conformo con escribir sobre las cosas que más me gustan, también trato de hacerlas yo mismo. Por eso, cuando surge la oportunidad, trabajo en televisión, cine, publicidad, cómic o lo que sea. ¡Hasta pongo discos en un bar!
¿Por qué te gusta tanto el porno?
â€â€El porno me fascina: la estética que tiene, la gente que lo hace, el público que lo consume. En mi opinión, no es un género cinematográfico, sino ‘otro tipo’ de cine. Un cine que va más allá que el cine convencional, que ofrece imágenes que el cine convencional no puede ofrecer. Lo más correcto sería denominarlo ‘supercine’, ya que, en teoría, en una película porno puedes contar lo mismo â€â€y de la misma manera que en una convencional, pero con escenas de sexo explícito.
¿No hubiese sido mejor para ti dirigir antes un cortometraje de cine convencional que una película porno?
â€â€Prefiero dirigir un porno de 90 minutos protagonizado por estrellas internacionales, con un guión repleto de guiños cinéfagos y distribuido en sex-shops, quioscos y canales especializados de tele, que un cortometraje convencional en 35 milímetros, subvencionado por el Ministerio de Cultura y que sólo va a poder verse en festivales y programas de tele para minorías. (Bueno, ahora, con el YouTube, los cortos ya están al alcance de cualquiera.)

De todas formas, ya tenías experiencia en el mundo del cine X. ¿Qué aprendiste con los making of de “Hot Rats”, “Crazy Bullets” o “Motel Freaks”? ¡Los making son delirantes! A ti, ¿cuál es el que te más te gusta? ¿Por qué?
â€â€Los ‘making of’ que Sandra Uve (mi expareja sentimental) y yo solíamos hacer para las películas de Narcis Bosch tienen formatos muy distintos. El de “Hot Rats” es una mezcla entre un programa de Jiménez del Oso sobre fenómenos paranormales y “El proyecto de la bruja de Blair”; el de “Crazy Bullets” es un pseudodocumental intimista con entrevistas sobre las primeras experiencias sexuales de actrices, actores y demás gente del porno, con un ‘look’ muy años 70; el de “Toxic” es una parodia de programa televisivo del corazón, al estilo de “¡Aquí hay tomate!”. El de “Motel Freaks” es un cursillo acelerado de cómo hacer una película porno. Los dos últimos son más de Sandra que míos, aunque yo salgo de presentador, disfrazado de reportero maricón y de burro de peluche, respectivamente.
¿Técnicamente te sirvieron de algo esos making of?
â€â€Lo que descubrí haciéndolos fue que se me daba bastante bien grabar escenas de sexo con una cámara de vídeo. Disfruto mucho componiendo planos de cuerpos desnudos en movimiento, sacando guapas a las chicas, jugando con los reflejos de la luz y esas cosillas. No es por presumir, pero creo que tengo lo que yo llamo ‘ojo porno’.

¿Cómo se te ocurrió el título de la película? ¿De dónde sale “Sex Mystère”?
 Lo de “Sex Mystère” suena sugerente, misterioso, erótico y retro. El protagonista de la película se llama Mystère. Mister Mystère. Es un director de cine especializado en temas eróticos. El mejor de todos. Un clásico. Una leyenda viva. Ha ganado dos Oscares y dos Palmas de Oro en Cannes. Roberto Malone convirtió al personaje en una combinación imposible entre Federico Fellini y Walerian Borowczyk, pero con la pinta de un Tinto Brass venido a menos.
¿Qué fue lo más difícil? ¿Escribir el guión? ¿Convencer a los productores para que pusiesen la pasta? ¿Rodar las escenas de sexo?
â€â€Lo más difícil, siempre, es estar en el sitio adecuado y en el momento justo. Es una cuestión de suerte. Sabía que Narcis Bosch y Max Cortés iban a rodar después del Ficeb 2004. Le comenté a Salvador Diago, el jefazo de la productora International Film Grup, que tenía una idea para rodar otra peli al mismo tiempo que las suyas, con el mismo equipo artístico, aprovechando localizaciones y medios técnicos. Salvador ya había producido “616 DF”, la película de Sandra Uve. Además, a él le gustan mucho nuestros ‘making of’. Supongo que, por eso, confió en mí. Lo único que me exigió fue que el producto no pareciese cutre, que utilizase actrices europeas, americanas y españolas, y que incluyese seis escenas de sexo distintas, originales y excitantes.

¿Cómo fue el primer día de rodaje? ¿Lo recuerdas?
â€â€El primer día fue el más duro. Tuvimos que grabar dos escenas de sexo: una por la mañana y otra por la tarde. Roberto Malone sólo podía trabajar conmigo ese día, los demás los tenía comprometidos con Narcis y Max. Como él era el protagonista y el hilo conductor de la trama, no teníamos más remedio que grabar de golpe todas las escenas de enlace, con diálogos incluidos. Elegí a Jane Darling y Alicia Rhodes, dos actrices que ya conocía de antes, simpatiquísimas y rotundas, para que le dieran la réplica a Malone. Formaron un trío muy divertido. Se metieron en el juego enseguida. Se rieron mucho follando e interpretando sus papeles. Y eso se nota en pantalla.
¿Cuál es la historia de Sex Mystère?
â€â€Te resumo el argumento: Mister Mystère (Malone), el gran maestro del cine erótico, regresa a la mansión donde pasó los mejores años de su juventud. Allí, en compañía de dos turistas muy calientes (Darling y Rhodes), rememora, una a una, las experiencias sexuales y cinematográficas que marcaron su vida. Una primita cachonda (Angel Dark), una adolescente insaciable (Sharka Blue), una sirena fantástica (Venus), una actriz perversa (Tiffany Hopkins) y una esclava mimosa (Yanire) protagonizan esas historias de sexo y cine, ambientadas en los años 1969, 1973, 1982 y 1991, respectivamente.
A mí me recuerda a Gerard Damiano, a Claude Mulot… ¿me equivoco? ¡Lo que menos me parece es un porno español!
â€â€La idea era que “Sex Mystère” fuese algo así como una película erótica de los 60 ó 70, un ‘softcore’ clasificado “Sâ€Â, muy europeo, muy soleado, muy iniciático, a medio camino entre Max Pécas y Jess Franco, sólo que con escenas de sexo 100 % porno.

La historia de la película es muy clásica, muy de los 70´s… ¿es el porno que te gusta?
â€â€El porno que más me gusta es el que he tratado de reflejar en la película. El tono general de “Sex Mystère” está inspirado por los pornos americanos de los 70, que se caracterizaban por su naturalidad y su buen rollo sexual: títulos clásicos de Gerard Damiano, Alex de Renzy, los hermanos Mitchell o Henry Paris. La estructura narrativa, con flashbacks y voz en off, es más afrancesada, en plan Alain Payet o Michel Ricaud. La primera escena, con Jane Darling, Alicia Rhodes y el actor francés Jpx, es una parodia del gonzo más chabacano; la de Angel Dark, en el desván, tiene un toque Mario Salieri, lo mismo que la de Malone con Darling y Rhodes; la de Sharka Blue, junto a la piscina, también está grabada como si fuese un gonzo en femenino, y la de Venus y Ramón Guevara, rodeados de vegetación, recuerda a algunos pornos yanquis de los 80 protagonizados por Ginger Lynn. El trío final entre Tiffany Hopkins, Ian Scott y Yanire va más en plan Narcis Bosch, con claros homenajes ‘fetish’ a José María Ponce.
En principio, tú protagonista era José Mª Ponce. ¿Qué pasó? ¿Por qué se cayó del reparto?
â€â€La premisa de “Sex Mystère” se me ocurrió mientras grababa el ‘making of’ de “Crazy Bullets” en una espectacular casona de campo situada junto a la playa de Vilanova i la Geltrú. Me imaginé a un hombre maduro recordando allí sus amoríos. Era una historia iniciática, sesentera, con mucho sol, mucho mar y mucha hora de la siesta. La titulé “69: Año Erótico”. Unos meses más tarde, Jose María Ponce y María Bianco me propusieron dirigir una película X producida por ellos, para el sello especializado Pirate Fetish, de Private. Lo que hice fue transformar “69: Año Erótico” en “Gothic Dolls”. El protagonista iba a ser el propio Ponce, en el papel de Mister Mystère, un mago que regresa a su castillo después de dar siete veces la vuelta al mundo, acompañado por una bella y siniestra asistente llamada Perversidad. En el castillo, Mystère tiene cuatro habitaciones secretas en las que ha recreado virtualmente los cuatro momentazos sexuales de su vida. Era un rollo decadente, con referencias literarias, muy sofisticado. A Ponce le gustaba mucho. Por desgracia, Private se echó atrás y no pudimos hacerla. “Gothic Dolls” se convirtió en “Sex Mystère” gracias a Malone. Pensando en él, se me ocurrió introducir el tema del cine en el guión. Así, no sólo podía contar una historia de iniciación sexual, sino de iniciación sexual y cinematográfica al mismo tiempo. En todas las escenas de sexo aparecen cámaras de pequeño formato, focos, cables… Y también salen imágenes de archivo: entrevistas, fiestas, planos grabados en ciudades distintas… Al final, yo creo que toda la película es un homenaje a la figura legendaria y canalla de Malone.

Roberto Malone está espléndido en el papel de Mystère. ¿Cómo fue rodar con una leyenda viviente como él?
â€â€Comodísimo. Estaba muy metido en su papel. Disfrutando del hecho de ser el centro de atención de todo el mundo. ÃÂbamos improvisando cosas sobre la marcha. Yo le soplaba los diálogos y él añadía algo de su cosecha. Aprovechamos bien los exteriores e interiores de la casona, y muchos detalles del decorado: los baúles, los vestidos de los sesenta, el caballito de madera, el coche de juguete, los carteles de películas antiguas… Incluso le permití dormir la siesta en la misma cama donde estábamos trabajando. No hubo retrasos de planificación ni surgieron problemas de última hora. Además, las chicas que compartían todas las escenas con él formaban una pareja muy simpática: Jane Darling es checa, altísima y delgada, y Alicia Rhodes es inglesa, bajita y regordeta. Parecen sacadas de un episodio de “Benny Hill”.
En el reparto está lo mejor del porno europeo: Ramón Guevara, Francesco Malcom, Ian Scott… y las chicas son increíbles. ¿Son las que tú querías?
â€â€International Film Grup había contratado a un plantel de estrellas X muy potente para actuar en el Festival y salir en las nuevas películas de Narcis y Max. La dinámica de trabajo era la siguiente: después de que los dos directores principales cerraban su planning, yo elegía entre los actores y actrices que quedaban libres y decidía qué secuencia de Sex Mystère les cuadraba más. Tuve que hacer malabarismos para rodar con mi actriz favorita, la francesa Tiffany Hopkins, y con mi actor favorito, el italiano Francesco Malcolm. Pero, al final, lo conseguí. También tenía muchas ganas de trabajar con Ian Scott, Jane Darling, Roberto Chivas, Alicia Rhodes y Ramón Guevara, porque ya los conocía de antes. Con Angel Dark y Sharka Blue se produjo un flechazo instantáneo. Angel tiene un cuerpo absolutamente perfecto, y Sharka es, ahora mismo, la Lolita más explosiva y perturbadora de toda Europa. La norteamericana Venus resultó ser una freak del rock’n’roll y la cultura basura. Senén Armengol me la presentó y ella misma se ofreció para hacer de sirena, con el cuerpo recubierto de purpurina, extensiones en el pelo y lentillas de color negro. Según me contó, las lentillas las acababa de utilizar en un videoclip de un grupo heavy de Los Angeles.

¿Quién está más guapa?
â€â€Pues, hombre, he procurado que todas salgan guapas, pero creo que las que mejor están son Angel Dark y Tiffany Hopkins. En algunos planos, Angel me recuerda a Ana Belén de jovencita. Y Tiffany es un cañón. Le gustó tanto el kimono que lleva en su escena, que tuve que regalárselo. Bueno, se lo regaló Sandra Uve, porque el kimono, en realidad, era suyo.
¿Y la que mejor folla?
â€â€La que más nos sorprendió a todos fue Sharka Blue. En su escena, se corrió varias veces, de forma escandalosa. Lanzó chorros y chorros de líquido por el coño. Casi pierde el conocimiento de puro gusto. Era como un volcán en miniatura. También alucinamos bastante con Venus, que se presentó de empalme, sin dormir, después de una noche de fiesta, vicio y rock’n’roll en Barcelona.
Para ti ¿cuál es el mejor polvo de “Sex Mystère”? ¿Por qué? Mi número favorito es el trío final con Tiffany Hopkins. ¿Qué te parece? ¿Estás contento de cómo quedó?
â€â€El de Sharka con Francesco Malcolm y Roberto Chivas fue el que más nos excitó mientras lo grabábamos. pero luego, en el montaje final de la película, el que mejor ha quedado, por ritmo y estética, es el que tú dices: el de Tiffany Hopkins, Ian Scott y Yanire.
Por cierto, ¿es difícil coordinar una escena con tres actores practicando sexo delante de tus narices?
â€â€Es imprescindible llevarse bien con ellos. Hay que tratarlos bien. Mimarlos. Que no estén incómodos ni cansados antes de grabar. A mí me gusta estar muy encima de la acción. Si no tuviese confianza con ellos, no podría acercarme tanto con la cámara. No me gusta cortarles el rollo para cambiar de postura y esas cosas. Prefiero grabar del tirón, dándoles instrucciones sobre la marcha.
¿Rodarás otra película porno?
â€â€Me gustaría mucho, pero lo veo difícil. La industria del porno en España es raquítica. Las productoras no pueden trabajar con más de dos o tres directores. Hacerse un hueco entre Narcís Bosch, Pepe Catman y los demás pesos pesados resulta materialmente imposible. Por otra parte, los productores cada vez pagan (e invierten) menos.
Como director, ¿qué opinas de los demás directores de cine X que ruedan en España?
â€â€Algunos tienen estilo, pero no dejan de ser reyes tuertos en un país infestado de ciegos.