LA FAMOSA Y POPULAR PSICOLOGA DE GRAN HERMANO, Y COLABORADORA DE NIEVES HERRERO, A TU LADO Y OTROS PROGRAMAS, NOS HABLA EN EXCLUSIVA DE COMO TRATAR A LAS ADOLESCENTES. EL DR. LOPEZ ALFAJOR Y ELLA SE ENZARZAN EN UNA DISCUSION BIZANTINA SOBRE LAS PREFERENCIAS DE LAS QUINCEAÑERAS POR LAS NOCHES

A DÓNDE VA MI HIJA POR LAS NOCHES.
-ALFAJOR ¿Qué actitud debe tomar la madre para que la hija no le oculte donde va?
GARCIA AGUSTIN Siempre abierta al diálogo y sin juicios de valor ni calificaciones sobre el comportamiento de otros jóvenes o de ella misma. Sin insistir demasiado, pues basta que se insista para que la hija no quiera contarle nada. En este sentido muchas madres someten a sus hijas a un interrogatorio interminable que lo único que consigue es que la hija se cierre en banda. En otras ocasiones, las madres aseguran querer saberlo todo de sus hijas, pero cuando éstas les cuentan algo atrevido se asustan y las regañan o las castigan, por lo que se aseguran que ya nunca más les cuenten nada.

-¿Hasta donde va la relación madre-hija en cuanto a la vida privada? ¿Hasta dónde debe meterse la madre?
Una madre tiene la obligación de velar por el interés de su hija y de cuidar de ella, por lo que si su hija es menor de edad, ella es la responsable de todo lo que le suceda a la niña. No obstante, aunque esto es así, la madre tiene que aprender a conjugar todas las funciones de una madre sin que se note demasiado, esto es, vigilar desde la distancia, sugerir, opinar, poner límites, instaurar normas, enseñar valores, entender, etc., eso sí siempre desde el respeto al otro, porque si no, se pondrá a la hija en contra y entonces la situación se complicará. Es decir, una madre tiene unas funciones correctivas claras pero la autoridad no está reñida con el cariño y una madre puede ser muy firme pero a la vez empática y cariñosa. En este sentido, la madre tiene la obligación de conocer qué es lo que hace su hija pero sin utilizar métodos que le resulten ofensivos o irrespetuosos a la menor. Por lo que la estrategia más adecuada siempre será el diálogo sustentado en una buena relación previa con la menor para ganarnos su confianza. No sería nada bueno para mantener una sana relación madre-hija que esta última pillase a su madre hurgando en sus cosas o preguntándole a sus amigas. La confianza hay que ganársela y esa misión corresponde a los adultos.

-¿Crees que medidas como la de contratar un detective privado para seguir a las hijas son necesarias?
Bueno, si hay que recurrir a un detective es porque antes han fallado muchas cosas durante la educación de la hija y esa responsabilidad le corresponde a los padres, que tendrán que evaluar qué es lo que han hecho tan mal como para no confiar en absoluto en su hija y contratar un detective. Cuando esto sucede la confianza está rota o muy deteriorada y sería necesario retomarla con urgencia, pidiendo ayuda si es necesario a un profesional porque si no, la relación con los hijos está perdida y las consecuencias pueden ser devastadoras para ambas partes.
La relación entre padres e hijos ha de basarse en el diálogo y la confianza mutua, si esto se pierde, la relación estará abocada al fracaso de forma irremediable y la responsabilidad de que esto sea así necesariamente es de los adultos que no han sabido inculcar desde la más tierna infancia estos valores a su hija.

-¿La diferencia generacional puede ser causa de que las hijas no cuenten todo sobre sus actividades nocturnas?
Si y no. Un chaval puede contarle muchas más cosas a su abuelo que a su padre, y la distancia generacional es mucho más grande. La edad sólo es un factor que puede hacer que las distancias se noten más, pero lo importante no es la edad que separe una generación de otra sino la flexibilidad que muestre la generación anterior ante los cambios que aporta la que le sigue. Si la generación de los padres se muestra flexible, cercana y dispuesta a los cambios, la distancia generacional lógica no tendrá mayor impacto que las nuevas modas, porque en definitiva lo que importa son los valores que se trasmiten y esos son básicamente los mismos en todas las generaciones -el respeto, el amor, la tolerancia, el perdón, etc., son valores que nos vienen acompañando desde el principio de la era de Jesucristo- el problema es que últimamente se nos está olvidando enseñar a los niños lo que de verdad importa. Y en ese sentido los chicos no saben a qué atenerse, se les ha bajado tanto el umbral de tolerancia a todo que ya no saben lo que cuenta y lo que no y eso no es una cuestión generacional sino de educación de valores.

-¿Cual crees que es la actitud mas positiva que deben adoptar las madres de adolescentes ante las salidas nocturnas y sus peligros-drogas, sexo, malas compañías.?
Siempre una actitud abierta y positiva dirigida al diálogo y a la búsqueda de soluciones para un problema. La madre tiene que mostrar una actitud que le transmita a su hija la seguridad y la tranquilidad de que si pasa algo, sea lo que sea, puede contar con su madre porque su madre la apoyará aunque no siempre apruebe lo que haga. Esa es la mejor garantía de éxito en una relación materno-filial: el apoyo incondicional y el aprendizaje en responsabilidades. Es decir, los hijos han de aprender que su conducta tiene unas consecuencias y que aunque no se les va a juzgar por lo que hagan si tienen que aprender que de sus acciones se derivan una responsabilidad que han de asumir. Que sus padres van a estar a su lado pero que el hijo tiene que aprender a responsabilizarse de sus acciones. En este sentido, es necesario que la hija viva en sus carnes las consecuencias naturales de su comportamiento sin que sus padres lo amortigüen o se las eviten, pues si lo hacen aunque les castiguen o les regañen, los hijos nunca aprenderán.
-¿Qué aconsejas a las hijas para que las madres se queden tranquilas cuando ellas salen?
Que les faciliten a sus madres una información clara (pero sin pasarse, tampoco hay que contarlo todo con pelos y señales) de lo que van a hacer, de dónde van y con quien sin dar demasiados detalles pero sin ocultar lo que se va a hacer. Dejando abierto el canal del diálogo y demostrando con la actitud y el comportamiento que se es responsable de lo que se hace.
- Nunca mentir sobre lo que va a hacerse, pues si las pillan en una mentira luego les costará un triunfo que vuelvan a confiar en vosotras, aunque sí podemos obviar ciertos detalles que pueden molestar o que pueden no ser bien entendidos pero siempre desde la verdad.
- Nunca ocultar información, es preferible pelearse el derecho a hacer algo que hacerlo a escondidas. Sí, está claro que así cuesta más, pero la ganancia es para siempre.
- Cumplir con la palabra que se da, si se garantiza a los padres que uno será responsable o que hará tal o cual cosa, ha de cumplirse, pues si no, ellos ya no volverán a otorgar el mismo nivel de confianza.
- Ser responsables y cumplir con las obligaciones diarias es la mejor garantía de confianza por parte de los padres, así como la forma más coherente de comportarse, es decir, a pesar de estar cansado o de haber estado de juerga, si hay que estudiar se estudia.
- Contarle a los padres cosas de uno mismo, de cómo te sientes, de lo que piensas de modo general eso les dará una perspectiva más amplia de quién eres y le ayudará a sentirse más tranquilo cuando tú estés de marcha.