De nuevo Manolo Campoamor me ruega publicidad para sus videos. Esta vez ha hecho uno de los mejores que he visto de los suyos “Extraterrestres satánicos” de Jesus Horror. Es una invasión de extraterrestres adoradores de Satán, contado a la manera de Ed Wood y con encuentros en la 3ª fase. Contiene subtítulos en chino. Son temas, imágenes, músicas y escenas muy manidas, pero con el toque de este artista quedan muy bien.
Me he bajado una maravilla de película del emule, Supernova de Juan Miñon con Marta Sánchez, Gurruchaga, Neus Asensi, Angel Alcazar y Gabino Diego. Un clásico de la serie z española, pero la verdad que esta bastante bien de guión (varios mazazos muy graciosos a Marta y Gurru), de argumento (parece una peli teen americana de las buenas) y de casting. Bueno Miñon es ya un clásico del cine serie z y tiene joyas en esa categoría que son para empezar a reirse y no parar como la de Baltasar el Castratti starring Coque Malla as castratti…
Fenix (Sánchez) es una cantante de éxito a la que un degenerado (Gurruchaga) clona para poder disfrutarla en sus “morbid little games”, pero un fan de barrio que es cazador de snuzers (unas ratas espaciales que roban electricidad) se da cuenta y la salva de las redes de su chulo (el otoñal galán ochentero Angel Alcazar, que por cierto acabó de portero de un pub el pobre…), de la científica loca (Chus lampreave) y de la malvada cerda y viciosa clon Supernova.
En la piel de Supernova Marta Sánchez se pone de lo más cerda enseñando las tetas, haciendo escenas fetish en plan dominatrix y con unos look muy totales noventeros. Impagables su estilismos en el gym, el motel de carretera y la actuación estelar que la retratan en su mejor momento de chachón buenorro allá por los primeros noventa (la cinta es del 93). Mucho mejor que ahora que va de fashion victim y de señora fina. Está hasta más graciosa que Madonna en Who is that girl?. Sí Marta… en el cine superaste a tu ídola.
La película esta muy bien, tiene ciertos toques de comedia madrileña tardo-ochentas (sale Guillermo Montesinos), una dirección artística muy total y unos gags bastante buenos (como la escena de la ducha con el tinte fluorescente en los conejos de Sánchez y Asensi, o las paridas de Gurruchaga y Lampreave interpretándose a si mismos). La verdad es que no se porque Miss Sánchez se avergüenza de uno de los mejores trabajos que ha hecho…
De la mano del prestigioso Josep Sucarrats director de la revista catalana de cocina “Descobrir Cuina” he estado unos días en la Costa Brava. Aproveché para visitar Cadaqués, Port LLigat y Figueras y hacer la ruta Daliniana. Y la verdad que me decepcionó bastante, sobre todo el Museo Dalí de Figueras, que es un casperío muy extremo para guiris y demás basura blanca que tienen a Dalí como uno de sus artistas favoritos. Vino también Guillermo López, al que ayude en sus tareas de documentalista para una película rusa sobre Gala.
Cadaqués es un pueblo bastante bonito pero plagado de turistas y contínuas referencias a Dalí por todos los sitios. Además es super-catalán con ese toque tan provinciano maquillado de modernidad tan espantoso. Allí está una de las casas de Dalí, una iglesia, un café con merchandising daliniano y lo mejor de todo, un ambiente como de medio pijos-surferos que estaba bien. Desde luego no es el ambiente charnego de Salou o Tarragona por ejemplo. Se puede visitar Cadaqués.
Port Lligat es una aldea de pescadores que está bien. Allí esta la otra casa de Dalí y se visita en 10 minutos. Yo me acordé de un bodrió infumable y progre que vi una vez en el cine malparido por la gris mente de una actriz catalana, Silvia Munt. Dali ya me daba mal rollo desde entonces, y tras la visita a Figueras, una de las ciudades más feas que he visto en mucho tiempo, la cosa se acentúo. El Museo Dalí de Figueras es, presuntamente, otro montaje de la Fundación Dalí para sacar los cuartos a los turistas. Horroroso.
Una de dos o Dalí era un puto genio que se reía de todo (prefiero quedarme con esta idea) o era mediocre, porque las instalaciones que alli había eran dignas de un escaparatista de tercera del barrio de Chueca. Era casi todo escenografías de teatro muy cutres, mal hechas, muy locas, trasnochadas… y el museo estaba muy descuidado, tanto en sus instalaciones como en el personal (había una mujer segurata como de 60 años, y otra ecuatoriana de 1,50cm de estatura…). Me pareció una mierda pinchada en un palo y puesta a secar. No merece la pena ir.
Siguiendo la serie “coger un taxi en…” le toca el turno a Marrakech, la ciudad con el tráfico más caótico que he visto. Allí van como les da la gana, y la regla es: no hay reglas. A la hora de pillar un taxi es lo mismo, y nunca hay que fiarse de los taxistas pues son muy mentirosos y querrán cobrar el triple de lo que en realidad vale. Para empezar no ponen taxímetro para sacar cuantos más dinhares mejor. Un trayecto de la Medina (parte antigua) a un hotel de los alrededores puede valer en el precio real de un taxi unos 150 dinhares (o sea 1,5 euros), pero ellos dirán 300, 400 0 500 si ven al turista muy despistado. El truco para que cobre 150 o 200 es decir ese precio antes de subir, y si dice que no, pues ir a otro taxi directo sin darle chance a discutir. Entonces te dirá: “sí, sí” e incluso se peleará con el otro taxista por llevarte. El taxista marroquí es muy liante, muy traicionero y de muy poco fiar.
Una vez en el taxi lo mejor es decirles el destino y nunca preguntar por sitios a donde ir, pues ellos te llevarán directos a sitios para guiris muy caros, cutres y donde les dan comisión. Aparte de eso, los taxis son muy cutres y estan bastante guarros, y a veces están customizados a la manera árabe, forrados con plásticos, imágebes del islam, etc… A las horas de más calor y nocturnas cobran un poco más, pero pagar más de 300 es un robo. Pero nunca escuchar sus consejos ni creerse lo que dicen. Sólo creer lo que ponga en la guía Time Out por ejemplo. De todas formas mola mucho pedir un taxi allí y hay un montón a cualquier hora.
Finalmente, un poco por pena, un poco por masoquismo, un poco por vampirizarme un rato, y un poco porque me dejo llevar, acudí al bizarrísimo homenaje que le rindieron a Carlos Berlanga unos maduros fans de los años ochenta. Allí estaban en buena harmonía seres de los años 80 y 90 formando un diabólico loop de vampiros emocionales del que me fue difícil escapar. El maestro de ceremonias fue Paco Clavel (que arrastró a sus fieles escuderos Rubenimichi), Luis de Campo (que arrastró al propio Paco, como manager de… toda una vida juntos), El Zurdo (que arrastró a sus extraños escuderos Charlie Misterio, Casilda y Dildo de Congost) y los seres standard de una web de nostálgicos de los 80 (que arrastrarón a un gris grupo de comparsas). Un ambientazo vamos.
La velada transcurrió amigablemente entre las presentaciones de Paquito, las versiones rockeras de pub de Carabanchel de los grupos de la web, y las siniestras, enfermizas y pervertidas versiones de Zurdoman y Misterio… Se respiraban unas vibraciones muy intensas que seguramamte desprendían todos esos seres (humanos) allí congregados para tan magno evento. Ya había vivido esas sesiones vampiricas en fiestas de un fanzine de los 90 en el que colaboraba o en las soirées Expandelia de la popular cantante Alaska, o en el guardarropas de la Sala Maravillas de la mano de las grandes señoras Elena Cabrera, primero, y Vicky Croissant después. ¿Será eso lo que llaman vampirismo emocional? Lograron lo imposible, recrear la némesis del auténtico universo artístico de Carlos Berlanga.
Han caÍdo en mis manos dos versiones teatrales de la obra de Pedro Muñoz-Seca, rey de las astracanadas, “La Venganza de Don Mendo” a cada cual más bizarra. Una es la versión musical protagonizada por Sazatornil, y la otra es la versión de otro astro del star-system patrio, Manolo Gómez-Bur. Las dos versiones son totales. Me dispongo a analizarlas y compararlas.
DON MENDO SAZA: el Don Mendo de Saza, tiene la baza de alternarse con números musicales de Gregorio García Segura que le dan un toque muy de revista, del que Saza sale totalmente airoso. Sin su famoso bigote, y una bis cómica única, este gran actor y genio de la escena hace creible a un Don Mendo que en otras manos parecería un payaso. Y es que hay que ser muy bueno para interpretar a este ser tan extremo que es el Don Mendo de esta versión musical, con ese vestuario, ese estilismo (la peluca rubia que le plantan al pobre Jose Sazatornil es extrema) y esos decorados tan casposos. A Saza le doy un 9,5 por que es un puto genio. A la obra le doy un 6,5, porque es tan mala que hace hasta gracia, y actúan buenos actores como Luis Varela, Luis Prendes y Rafaela Aparicio. Muy totales también las dos barbies geriátricas Vicky Lusson (la Michael J.Fox española, por el mal de Parkinson) y María Silva (la mora Azofaifa, habitual de las astracanadas y el teatro de revista).
DON MENDO GOMEZ-BUR: el gran Manolo Gomez-Bur le da un aire más alegre a este gran personaje de las astracanadas. Pero me parece a mi que su cara de chiste y su gracia innata se comen al personaje. Le pasa lo que a Lina Morgan, Josele Román o Rafaela Aparicio que se interpretan a si mismos. De todas formas te ries bastante y borda el papel, sobe todo en la parte que finge ser un trovador mariquita, que hace una estampa perfecta de pinkterror. La escena de la muerte de Don Mendo la borda, superando a Saza y por supuesto a Fernán Gomez (cuya version en película de Don Mendo no hay quien se la trague). Le doy un 7,75 a Gomez-Bur y un 5,4 a la obra, porque Amparo Baró no la veo adecuada para dar la réplica (me da mal rollo esa mujer-caballero español) y le faltan los bizarros toques musicales de la versión de Saza. Además al pobre Gomez Bur se le ve muy cascado y mayor (lo que hace de su Don mendo algo mucho más grotesco si cabe), no como a Saza, que es de edad indefinida y parece que lleva treinta años crionizado.
Me he bajado una película muy extrema del emule, se trata de “Me siento extraña” una peli de bolleras protagonizada por la fallecida Rocío Durcal (Laura una recia pianista amante del estilo unisex, las motos, el futbol, la pesca en la sierra…casada con el hijo de un jerifalte de la clase política de los inicios del post franquismo, que abandona a su marido por que este intuye que le gustan las de su género), Barbara Rey (Marta, una starlette viciosa y experimentada que harta del acoso de los machos se empieza a sentir extraña) y Paco Algora (que da vida a un borderline que se mata a pajas viendo a estas “amigas”).
Ya la estética es mucho, como si un reportaje de la revista Party (revista soft core de finales de los setenta) cobrara vida para atormentar al sufrido espectador con verdaderas atrocidades de la decoración de interior. Y si hablamos de la trama y la interpretación, el triangulo amoroso de dos caballeros españoles y un restrasado salido, podemos englobarla dentro de la estetica Chic-subnormal gracias a la magistral interpretación de retrasado de Paco Algora. El vestuario de estas visionarias del lesbian chic es perfecto: unisex puro y duro en grado de perfección.
Total que las dos musas del unisex setentiano, acaban dándose unos lotes que al pobre subnormal le llevan por la calle de la amargura. Esta interpretación del lesbianismo a la española es de obligada visión y es arte y ensayo, si la comparamos con otras pelis de esa misma cuerda como “Carne Apaleda” (Esperanza Roy y Bárbara Rey) y “La monja Alferez” (Esperanza Roy).
En “Me siento extraña” ya aparecen los primeros retazos de lesbian chic hispano, sobre todo en Barbara rey, que borda su papel. Y Rocío Durcal se sale como todo un señor. Al final después de muchas desventuras machistas y prejuicios de la España profunda las dos damas se funden en una tijereta. Como tiene que ser.