MASTURBÃNDOME ESCALERAS ABAJO
Conocí a Juani por Internet. En un chat.
-Mi novio me ha dejado –me escribió-. Regresé a casa y encontré mis maletas al lado del ascensor. No me dejó ni entrar en casa. No tengo a donde ir.
Juani no me gustaba físicamente. Pero vivo en una casa grande, llevo dos semanas sin follar y le dije que se viniera a mi casa. Esperaba, en un momento dado, sacar al menos, una mamada por el favor. Me daba mala espina que su novio la hubiera echado de casa de ese modo. La experiencia me ha dicho que a las mujeres que echan así de casa, es por algo.
-Soy una chica decente –me dijo al llegar a casa- Tengo una hija y es lo que más quiero en este mundo.
-¿Y el padre? –le pregunté.
-Es un ecuatoriano. Por eso me dejó mi último novio. No soportaba que me hubiera preñado un ecuatoriano. Odiaba tener que decirlo a su familia.
-¿Trabaja?
-De vez en cuando. Es un inmigrante sin papeles. Pero mi hijo vive con mi madre.
Como ella era española (de Madrid) se me saltaron las alarmas. Una madrileña que se deja follar por un ecuatoriano debe de ser una degenerada o estar en ese momento drogada. Normalmente, las madrileñas se ríen de los ecuatorianos por pobres, por no tener trabajo y por el acento que tienen. Pero ella se comportaba como una señorita. Algo no cuadraba.
-¿Salimos esta noche? –preguntó.
-Yo no –contesté- Tengo que escribir un guión.
-¿Te importa que salga yo?
-Claro que no.
Claro que me importaba. Si una chica sale de discoteca es porque no tiene en casa lo que busca. Y yo quería que me la chupara. Estaba claro que yo no le gustaba: a las guarras les suelen gustar los guarros desgraciados, no los elegantes e inteligentes como yo. Suspiré esperando que regresara de la disco sola y borracha, que se me ofreciera a 4 patas a su vuelta. También pensé en cómo podía drogarla, cuando volviera, para dormirla y follármela mientras durmiera, sin que se enterara.
…
Regresó a las 5 de la mañana. Con un Latin King.
-¿Te importa que duerma conmigo mi amigo? –me pidió.
-¿Es tu marido?
-No. Es un sobrino de mi marido.
-Bueno –le dije a él- Pero son 50 euros.
-Ella no es puta –me dijo el Latin King.
-Es por el alquiler de la habitación -le expliqué.
El Latin King me dijo que no tenía tanto dinero, la chica se puso a gritar, decía que esto era un insulto, pero entre los dos me pagaron los 50 euros y se fueron a mi habitación enfadados. Se pusieron a follar mientras yo les observaba por la cerradura y me hacía una paja. Me descubrieron porque, al masturbarme, yo gimo demasiado. Se pusieron a gritar y a exigirme que les devolviera los 50 euros. El Latin King no me daba miedo porque le había visto la polla y sólo le medía 15 cm. Él había visto mi polla cuando me sorprendieron y asustado al ver mis 20 centímetros de longitud. A los hombres nos hace mucho daño psicológico saber que otros la tienen más grande.
Yo seguí masturbándome mirando a Juani hasta que hizo las maletas y salió corriendo escaleras abajo, con el Latin King de la mano, que estaba avergonzado por tenerla más pequeña que yo. Les perseguí hasta el tercer piso, mientras seguía sacudiéndomela con violencia, mirándole a veces la cara, otras el culo o las tetas. En el tercer piso me detuve y me corrí mirando su espalda: viendo como desaparecía, para siempre, de mi vida.
Ella y esa ración de semen.
Escrito el 22 de Mayo de 2008 en General.
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