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VERDE, FRÍO Y VISCOSO

Publicado el Viernes, 28 de Diciembre de 2007 por dildo

“Estas masas viscosas eran sin duda aquellas a las que Abdul Alhazred se había referido entre susurros dándoles el nombre de “shogoths” en su aterrador Necronomicón, aunque ni siquiera aquel árabe demente había insinuado que existieran algunos en la Tierra, salvo en los sueños de quienes hubieran masticado ciertas hierbas alcaloides”.
H.P. Lovecraft
ke ajco…
Uno de mis juguetes favoritos de todos los tiempos es el Blandi Blub de Congost, la masa fría y reptante que tanto alucinó a Pedro P en Arrebato y que tan buenos ratos nos hizo pasar de niños y de adultos, domesticando el placer primigenio de jugar con mocos, esputos y otras secreciones corporales igualmente agradables al tacto. Aunque parezca mentira en unos tiempos tan virtuales como estos, el Blub fue un entretenimiento de moda a finales de los años setenta y su innombrable uso se extendió durante toda la década de los ochenta. Hoy es un juguete de culto, una mierda delicada. Los yanquis lo llaman Slime y los científicos aseguran que “es un fluido reopéctico no newtoniano que cambia su viscosidad según la presión a la que se ve sometido”. O sea que, hablando en cristiano, está prácticamente VIVO.
extrañas criaturas jugando con mocos
El Blandi Blub genuino era una espesa baba verde que, entre otras cosas, servía para deleitarse amasándola y, de paso, asustar a las niñas y a las viejas o para lanzar contra las gafas del empollón de la clase. En la mili, en los colegios mayores o en los campamentos, se ponía en la cara del novato mientras dormía para que tuviera un terrorífico despertar. Eso sí, si te caía en el pelo, adiós: no había forma de despegarlo y te tenían que cortar los mechones afectados o, si “el mal” estaba muy extendido, raparte al cero para quitártelo. En fin, que guarrear un rato largo con este infraser verde y luego volver a meterlo en su cubito de basura de plástico del mismo color era una costumbre absolutamente deliciosa.
puaaaj soy la cosa del pantanoooo
Como era una masa muy pegajosa, cuando el Blub se caía al suelo absorbía toda la mierda que había en él: pelusas, polvo, cristales, migas de pan, insectos y demás despojos. Decían que si lo lavabas volvía a su estado inicial, pero yo lo intenté con uno y se me escurrió por el desagüe, deslizándose hacia las alcantarillas. Tal vez esto tenga algo que ver con ciertos rumores sobre desapariciones de mendigos, ratas y otras bestias en las cloacas de la Galicia profunda. Tal vez, el caos reptante se extienda lentamente y algún día la humanidad entera sea devorada por él. Tampoco se perdería demasiado, ¿no?

Aunque nunca llegué a verlo, Congost sacó al mercado también una variante fluorescente del Blandi Blub, que servía para jugar en la oscuridad o en la cama. ¿Habría personas que lo calentarían en el horno para luego masturbarse con él? ¿Qué prodigiosas y aberrantes criaturas habrán nacido de esos coitos contra natura? Y lo que es más grave: ¿Qué habrá sido de los blandófagos, o seres humanos a los que les daba por comer Blandi Blub? Ni idea. Sólo sé que lo que no mata engorda y que este bicho verde era una auténtica droga: su tacto y su olor eran casi tan extraños y adictivos como los de la cola industrial, pero además eliminaban el estrés. Los empresarios deberían tenerlo en sus despachos, en lugar de esas grises y asépticas pelotitas de goma.
ves, tio, ya te dije que era mano de santo para el estres…
Si tus padres te tiran el Blub y te castigan sin paga por olerlo y comerlo, es posible fabricar tu propio Blandi sin salir de casa, en un cuarto de hora escaso, con ingredientes que se pueden encontrar en cualquier hogar: agua destilada, borax y mucílago. Se trata de juntar estos tres elementos esenciales en un recipiente de cristal, revolverlos con una cucharilla y… ¡a jugaaar! Bueno, en este vidrio se explica mejor:

Pero, como ocurre en toda toxicomanía, llegaba un día en el que el Blandi “a secas” te aburría y tenías que combinarlo con otros juguetes. Por ejemplo, con las Barbies de tu hermana, con el hamster del vecino o con los Masters del Universo. Los avispados creativos de Mattel tomaron nota de esta nueva tendencia y, así, crearon uno de los más macarras enemigos de He-Man: The Evil Horde Slime Pit, un horrible monstruo hueco que escupía Blandi Blub por sus fauces para atrapar al vigoréxico He-Man en un mar de babas verdes. Puro heavy metal, primo:

Hoy, en la era de los videojuegos, el Blandi Blub como tal ya no existe, pero se puede encontrar bajo muy distintos nombres en oscuras tiendas de todo a 100 y artículos de broma. Perder, no ha perdido su eficacia, y continúa siendo uno de los entretenimientos más asquerosos y fascinantes que se puede uno echar a las manos. Como la ciencia avanza, ya hay Blandis de todos los colores. El otro día vi una niña jugando con uno rosa clarito, casi blanco. Tenía la mirada perdida y una expresión alucinada. Para ella, sólo existía esa baba que se escurría entre sus manos.
guarrerida infantil
Estas niñas obsesionadas con el Blub, cuando crecen, desarrollan raros fetichismos hacia las sustancias frías y viscosas… y acaban revolcándose en ellas como poseidas por cien mil demonios lúbricos…

…o dejando que sus amigos las sometan a auténticas duchas de Blandi Blub y otras humillaciones sexuales:

Pero, en mi humilde opinión, la variante más apetitosa de este juguete es el Vomit, ideal para fetichistas de las vomitonas que tengan problemas con el olor, pero también para los amantes del bromazo marrano o de las viejas sensaciones táctiles. Me topé con él en un puesto navideño de la Plaza Mayor, donde un moro loco me lo vendió por unos pocos euros. Ipso facto, me lo llevé a casa y me puse a jugar con él. Pronto descubrí que aquello, más que vómito de mentirijillas, era el Blandi Blub de toda la vida (el mismo gélido y viscoso tacto, el mismo olor a producto de limpieza adictivo, el mismo color verde puñeta) pero aderezado con una generosa ración de tropezones sintéticos. Manoseándolo perdí la noción del tiempo y me transporté a otra dimensión, en la que la diversión no tiene forma.
bonito envase
frio y asqueroso
dios mio, esta lleno de tropezones!
se estira como el hombre de goma o mister fantastico!
me arde la mano de sobarlo
nadie me va a creer, pero se ha movido solo!!
sera mejor que vuelva a recluir a vomit en su cubilete de basura radiactiva

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FUEGO, CAMINA CONMIGO

Publicado el Miércoles, 14 de Noviembre de 2007 por dildo

El lanzallamas era uno de esos juguetes que siempre pedía en mis cartas a los Reyes Magos y los cabrones nunca me traían. Yo no lo entendía muy bien, porque no me parecía tan descabellado, tener un lanzallamas como los bravos y sanguinarios marines de los tebeos bélicos. Yo sólo quería convertir en tea andante a mi profesor de matemáticas.
chupen fuego, co-chinos comunistas!!!
También quería ser astronauta. Un astronauta con lanzallamas o, mejor, un lanzallamas con astronauta. Pero tiré la toalla cuando, en clase de ciencias, aprendí que en el espacio de verdad no hay oxígeno para que prendan las llamas, y al final tuve que conformarme con hacer uno casero, con una cerilla y un bote de Rexona. Eso por no caer en los métodos extremos de algunos de mis compañeros de colegio, que corrían el peligro de acabar con el culo achicharrado fabricando lanzallamas con un mechero y un sonoro cuesco. Como este joven temerario y guarreras:

Otra opción era crear un lanzallamas con piezas de Lego, algo para mí imposible: por un lado, yo era fan de Tente y usar Lego habría sido un acto de alta traición; y, por otro lado, era una labor de chinos para la que se necesitaba una paciencia de la que yo siempre he carecido. Un vecino, que eran más hormiga y menos cigarra, piececita a piececita fue construyendo un envidiable lanzallamas que no se lo saltaba un gitano sin quemarse los testículos.
el mitico lanzallamas de lego
Los niños de hoy lo tenéis más fácil: tecleais “flamethrower” en Google y os encontráis con mil páginas en las que se explica cómo fabricar un lanzallamas en un pis-pas y sin salir de casa. Pinchad aquí y veréis que no miento. Si yo hubiera tenido internet, habría conseguido mi lanzallamas, aunque fuera made in home y así de feo:
chiquito pero maton
También feo es el pajero que lo porta, aunque toda persona armada con lanzallamas impone cierto respeto. Seguro que cuando lo lleve a clase sus compañeros ya no le darán tantas collejas, por miedo a acabar nadando en un mar de llamas.
pajero con lanzallamaslanzallamas con pajero
Y no es para menos, porque ese fuego no parece de juguete:
eyaculacion ignea
¡Sapristi! Manejar uno de estos chismes debe hacerte sentir como una especie de Antorcha Humana .
eyaculacion ignea 2 (cielos, parece el titulo de una de van damme)
En este programa youtúbico dedicado al “do it yourself”, titulado precisamente “Intenta esto en casa” te explican con pelos y señales cómo fabricar un buen lanzallamas (tal vez menos sofisticado que el del pajero, pero lanzallamas al fin y al cabo o, mejor dicho, lanza-llamas) como lo haría McGyver, o sea, con (literalmente) cuatro cosas que tengas por casa: ¡un cutter, un par de pinzas y una caja de cerillas!

Pasemos a la sección de juguetes para mayores. Como las alarmitas ya no asustan a nadie, la moderna tecnología antirobo ha fabricado también un lanzallamas que, instalado bajo las puertas del automóvil, calcina al ladrón en potencia. Es un método un tanto drástico pero, sin duda, muy eficaz, y más propio de Spy Hunter que del Coche Fantástico :

El lanzallamas es el arma-espectáculo por excelencia. Por eso el cine se fijó en él. Lanzallamas han salido en pinículas como El Cazador, un auténtico despliegue de armas en el que, además de las escenas de ruletas rusas, brillan con luz propia las imágenes de Robert de Niro manejando con mano maestra un imponente lanzallamas. O, en su explotación espagueti gore, “Il cacciatore“, donde el protagonista (David Warbeck) cocina unos vietnamitas a la brasa con su aparato.
de niro meando fuego
O Aliens“, donde el artefacto bélico era empuñado por la andrógina y viril Sygourney Weaver (¿o es un tío? como está oscuro…) como si fuera una polla que escupe corridas de fuego que, en lugar de fecundar, escabechinan a los bicharracos extraterrestres:

Y al que no le guste el cine, ni tenga ganas de hacerse con un lanzallamas de verdad, siempre le queda jugar con fuego de forma virtual, en la pantalla del ordenador. Aunque el videojuego con lanzallamas más realista es el Return to Castle Wolfenstein, el Halo 3 está menos quemado:

Por último, no podríamos terminar este post sin mencionar el uso del lanzallamas como efecto pirotécnico en eventos, verbenas y espectáculos. Cabría destacar aquí al grupo de rockazo pseudoindustrial Rammstein y su uso indiscriminado de máscaras lanzallamas en los conciertos. ¡Como para ponerse en primera fila!
escupiendo fuego

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EL JABON DE NUESTROS ABUELOS

Publicado el Martes, 17 de Julio de 2007 por dildo

Esta es una nueva jaula del zoo. Se llama Vida doméstica y en ella daremos pistas para mejorar la existencia del animal humano en cautividad. Pero antes de empezar este primer post, dedicado a los jabones tradicionales, un breve consejo publicitario de nuestro patrocinador: desde Venezuela, jabón SUPER ACE:

Ahora que vienen los calores, las personas sudan como cerdas y se lavan como monos, sobrehigienizándose, destruyendo el PH de su piel. Y luego vienen las lamentaciones: granos, virus, alergias, sarpullidos, hongos, bacterias… Mil pestes invaden nuestro cuerpo cuando está excesivamente limpio. Para acabar con estas lacras, es hora de retornar a las costumbres de nuestros abuelos. Pasar de dentífricos y elixires para enjuagarse sólo con agua y sal. Pasar de geles, champús, desodorantes, body milks y otros inventos y usar sólo jabones clásicos, como el mítico JABÓN LAGARTO. Jabón Lagarto, me encanta escribirlo, se me llena la boca al pronunciarlo, no me canso de mirarlo. Ya no se bautizan cosméticos con tan buen gusto. Ahora todo son mondrigoneces agabachadas. Desde la LEJÍA CONEJO no se ha puesto un mejor nombre a un producto de limpieza: JABÓN LAGARTO.
dos cosas que me llevaria a una isla desierta
El jabón lagarto comenzó a comercializarse allá por 1914. Ayer lo hacía la empresa abertzale Lizaritury y Rezola, S.A., hoy lo fabrica la nacional (sin multi) vasca Euroquímica S.A. El nombre del jabón no es un tributo a esos bichos verdes de sangre helada que parecen marcianos y se mueven muy rápido, sino a la expresión “¡Lagarto! ¡Lagarto!” El jabón se bautizó así porque la gente se quedaba tan alucinada con sus prodigios, que, al creerse que eran cosas de brujas, exclamaban “¡Lagarto! ¡Lagarto!” Aunque había otras marcas por el estilo, como el jabón Aspe, ninguno era tan eficaz como este Lagarto que, durante buena parte del siglo XX, dominó el mercado con sus milagrosos efectos. ¿Por qué? Pues porque era (y es) mano de santo.
no esta hecho con judiazos, pero lava bien
Señora, le cambio todo lo que tiene en su cuarto de baño por un sencillo pack de Jabón Lagarto que cuesta dos miserables euros, e incluye tres pastillas tres de 150 gramos cada una, que duran una eternidad. El Jabón Lagarto, jabón multiusos, una panacea barata, el acabóse. Mire, señora, mire todo lo que puede hacer con su jabón Lagarto:

-Dejar como los chorros del oro su ropa, sus cacharros y toda la casa.
-Lavarse el cuerpo serrano sin convertirlo en piel de naranja.
-Lavar el pelo: si se enjabona con Lagarto y se aclara con vinagre no sólo acaba con los problemas de grasaza o seborrea, sino que, en algunos casos, frena la alopecia en mayor medida que muchos de los crecepelos/engañabobos que venden a precio de petróleo los dealers de las boticas.
lagarto: tambien para tu bebe
-Su uso continuado también acaba con las espinillas, los callos (de los pies) y la urticaria y su uso íntimo en señoritas es recomendado por multitud de ginecólogos para prevenir ciertas enfermedades de la vulva, como los picajosos hongos.
Como dice el especialista en conejos Juan Ballesteros, “su uso es para genitales externos y periné. Cuando los jabones son excesivamente ácidos (pH menor de 4,5) favorecen la aparición de candidiasis y cuando son excesivamente básicos (pH superior a 10, por ejemplo el jabón Lagarto) favorecen la irritación y el desarrollo de infecciones bacterianas“. No conviene, en cualquier caso, lavarse la entrepierna más de una vez al día, y, si se hace, mejor sin jabón. Un poco de agua es más que suficiente.
muchacha aseando su vagina con el lagarto
-Si se disuelve en agua y unas gotas de alcohol, el jabón Lagarto protege a las plantas de los bicharracos. Es letal, por ejemplo, para la araña roja que asola a las plantaciones de marihuana.
-También vale para lavar niños y mascotas, valga la flunflunflancia.
antes de lavarlo con lagarto era un gato
Pero no todo van a ser bondades. Todo producto, por bueno que sea, tiene sus contraindicaciones, su letra pequeña, su nota a pie de página. El jabón Lagarto no es una excepción y posee algún que otro efecto secundario en ciertas personas. Leamos la escalofriante declaración de un enfermo de acné:

Decían que [el jabón Lagarto] era buenísimo para los granos y para las espinillas. Total que lo pasé por toda la cara un par de veces el primer día y al día siguiente… mama mía tenía la frente completamente hinchada y roja (se me extendió a las mejillas a las pocas horas). Pensaba que era porque “estaba haciendo efecto” pero nada de eso, ese jabón me causó un ataque de ¿seborrea? (primero hinchazón y cara roja, luego la cara se me quedaba seca y con pequeñas escamas o postillas) en toda la cara que me duró (por épocas) en torno a un año. Hasta esa fecha no había tenido NADA parecido, sólo granos“.

Ya se lo tiene dicho a sus sufridos pacientes el prestigioso psiquiatra y cirujano plástico Valeriano López-Alfajor: “Tengan mucho cuidado con ese tipo de jabones, porque no todo el mundo los tolera, a pesar de que los abuelos hablan maravillas de ellos“.
victimas del jabon lagarto
Lo mismo ocurre con otras marcas similares, como el jabón Chimbo, que es bueno, bonito, barato (0′82 euros la pastilla de 250 gramos en Eroski) y “made in Bilbao”, pero hay pieles que no soportarán la cruda experiencia del lavado que, sin embargo, recomiendan muchas eminencias en dermatología. Son jabones para hombres y mujeres curtidos. Son jabones hechos por y para vascos.
otra marca de confianza
Pero, a pesar de sus bondades, los jabones vascos de hoy son una triste sombra de los de ayer. Cada vez los hacen más suaves, para competir con las marcas moñas. Así que tal vez sea mejor recurrir al socorrido “háztelo tú mismo” para conseguir un jabón como Dios manda. Vamos allá…

Para preparar nuestro jabón vamos a necesitar sosa en escamas (hidróxido de sodio; se vende en droguerías para desatascar cañerías), aceite de oliva y agua.
Primero, se echan seis gramos de aceite de oliva y seis gramos de sosa en un vaso grande de agua. Se remueve bien y se pone a calentar. Poco a poco se consigue un líquido denso. Se calienta a fuego lento hasta observar cierta cremosidad. Es el momento de verter “la mezcla” en un recipiente que sirva de molde. Si el jabón sale bien, se pueden ir aumentando proporcionalmente los ingredientes y el día de mañana, ¿quién sabe? puedes estar presidiendo una fábrica de jabones. Yo ya estoy preparando una remesa de pastillas de jabón Dildo para lavar las sucias bocazas de los trolls que me insultan.
ocho modernos haciendo jabon
Pero si incluso el jabón Lagarto te parece un producto degenerado, sintético y antinatural, siempre puedes hacer un jabón tradicional de verdad. Para ello sólo necesitas aceite de oliva y laurel. Eran los ingredientes del jabón Alepo, antepasado remoto del Lagarto inventado en Mesopotamia, que era el secreto de la belleza de Cleopatra. Hoy se sigue fabricando, es un poco más caro que el Lagarto (3′75 euros) y deja la piel como una patena sin bajorrelieves.
parece turron blando, pero es jabon de alepo
Sólo nos queda destruir las pastillas de jabón fashion metiéndolas en el microondas y tirar luego el cancerígeno micro por la ventana para vivir de forma tradicional. Para vivir, en la medida de nuestras modernas y depauperadas posibilidades, como nuestros venerables abuelos. Para vivir 103 años, como Jünger.

Y para terminar, un vídeo demostrativo de cómo NO se debe lavar una carita: Por triplicado y con jabón líquido postmoderno. Sólo Japón podía parir la parafilia más clean, una perversión para el siglo de la limpieza extrema, de la pulcritud obsesiva, del blanco nuclear y los coños rasurados y abrillantados. He aquí el subgénero pornográfico que pretende demostrar que no hacen falta guarreridas para excitarse, porque lo limpio también es sexy. He aquí la antítesis del (también nipón) bukkake: el FACEWASHING.

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