MÚSICA PARA FOLLAR (1): MOTÖRHEAD
Empiezo con este post una serie dedicada a los mejores sonidos para aderezar coitos. No me refiero a música sexy, erótica o sensual, sino a musicón guarreras que suene de fondo sin cortar el rollo, añadiendo suciedad al acto sexuarl. Porque cada cosa tiene su momento, y por mucho que te gusten (por poner dos ejemplos) Julio Iglesias o Michael Jackson, hay que reconocer que sus canciones no son muy apropiadas para los ratos de cama. Si es en plan romántico, es mejor follar en silencio, disfrutando de la música de los cuerpos, pero las guarreridas se hacen a ritmo de una banda sonora ruidosa, poderosa, atronadora.

Y aquí es donde entran Motörhead: canciones para aderezar polvos adrenalínicos, salvajes, perversos e intensos. Canciones para follar como perros sin tocarse las almas. No entiendo como en el porno meten tanto “chunda chunda” cutre o (si quieren ir de finos) música con saxos, con lo bien que quedaría una canción de Motorjéz. Tal vez ese sea el secreto del éxito de Bianca: su condición jevichera. Una poppy girl jamás triunfará en el mundo del porno, al menos del porno tal y como se entiende hoy en día: un espectáculo en el que el ojo es la polla y la polla es el ojo. De ahí lo de la paja metálica en el ojete ajeno.

Motörhead es un “power trío” inglés que nació en 1975, cuando al greñudo loco Lemmy Kilmister lo echaron de una patada en el culo de su anterior grupo (los rockeros progresivos y psicodélicos Hawkwind) por macarra y por meterse demasiada mierda y no dar pie con bola. Pero al día siguiente Lemmy, que no es de los que se encanijan fácilmente, se juntó con otro par de crápulas y montó una banda que le permitiera hacer lo que le salía de los guevos: o sea, ponerse jarto de tó y tocar canciones jevi-punks aceleradas que no hablaran de pajas mentales, como las de Hawkwind, sino del sexo, de las drojas, del rock, de la vida al límite en la carretera y de blablabla. Pero todo en plan Ramones; unos ramones ingleses y metálicos, un rato más cazurros y cerdos que los originales.
Lemmy y compañía hablaban (o mejor dicho, cantaban, o mejor dicho, berreaban) con conocimiento de causa: ellos eran un trío de moteros peligrosos, puteros y pendencieros de verdad, los típicos ángeles del infierno que andaban siempre buscando problemas y metiéndose en líos, los típicos malnacidos que no saben vivir en paz: en cuanto tuvieron un poco de éxito empezaron a destrozar habitaciones de hotel, como los dioses hardrockeros mandan.
No nos engañemos: si “Easy rider” la hubieran protagonizado estos cochambrosos melenudos, en lugar de los (cada uno a su manera) pijos Nicholson, Fonda y Hopper habría quedado mucho más creíble. Y seguro que habrían rodado las escenas de sexo y droga de verdad. Como dice Lemmy: “Al principio estábamos muy colgados del ácido. Acabábamos siempre discutiendo con los árboles y lo peor es que ellos ganaban siempre la discusión”. Born to loose, live to win…

Primero se llamaban Bastard, pero luego decidieron ponerse Motörhead porque era un nombre más comercial aunque, en realidad, no era un calificativo para un motero (como piensan muchos) sino que definía, en argot punki, al consumidor habitual de anfetaminas. Y los “heads” se metían muchas pirulas, por eso tocaban más rápido que nadie. En sus buenos tiempos sonaban como el tren del infierno: “Youknow I’m loaded, railoaded, I’m explosive, I’m a locomotive”.
Esto es lo que hay. Canciones pa “frisar”, cortas e intensas, con espídicos solos de guitarra y gruñidos troglodíticos que vomitan barbaridades como ese “Snake bite love”, un retorcido canto de amor a la mordedura de la serpiente:
“In the zoo, in the zoo
I wanna see the snakes
I don´t want to see the lions
Or the gorillas or the apes
I want to see a python
Squeeze somebody tight
Or a Boa Constrictor
In the middle of the night”
Parece hecho aposta para estas imágenes de serpes apareándose. La serpiente debería de ser un modelo a seguir a la hora de follar:
Motörhead no sólo se drogaban, también aprovechaban la mínima ocasión para mojar el churro, ya fuera con novias, grupies o profesionales. Su vida sexual ha quedado grabada en canciones como “Orgasmatron” (un lúbrico canto contra los poderes fácticos), “I’ll be your sister” (con una letra de transformismo erótico que se anticipó a Prince) o “Whorehouse blues”, en la que dicen (traducción libre): “No somos guapos pero estamos satisfechos, deberíamos abrir una casaputas, nena, para que los moteros echaran un polvo en la cuneta”.
Los mejores discos de “Motörhead” para follar (porque, eso sí, a este grupo hay que escucharlo en vinilo, para apreciar todos los matices de su suciedad, en un disco currado, polvoriento y lleno de baches como una puta estrada comarcal) son, en mi humilde opinión de persona no jevi ni punki, los que grabaron cuando estaba en el trío el guitarrista Eddie “Fast” Clarke, o sea, la trilogía formada por “Overkill”, “Bomber” y “Ace of Spades”, que se convirtió en póker de ases con el directo “Don’t Sleep ’till Hammersmith”.

Esta es una de sus canciones más adrenalínicas: “Ace of Spades”, un gran éxito, un clásico ya, esta historia a cien por hora de un jugador de cartas adicto al riesgo. El mensaje está claro: lo importante no es ganar o perder, sino la adrenalina del juego. Como no encuentro ningún tuboporno con esa música, ahí va ilustrada por imágenes de “Mad Max”:
Poco más tengo que decir sobre Motörhead: punk metal para perdedores natos, “thrash” cavernícola, como un grupo de rock’n'roll aplastado por una apistonadora mientras tocan en el peor tugurio de carretera, una mierda rápida, monstruosa y peligrosa… Una música para fornicar con fulanas que jamás presentarías a tus viejos.

Nos vamos con “Be my baby”, una del último disco, “Kiss of death”, con esa letra escrita ya con el cerebro devastado por la edad y la juerga, con Lemmy demasiado joven para morir pero no pa llevar cruces gamadas, demasiado verrugoso para el rock’n'roll pero no para decir que “si a alguien no le cuadra ver a un tío mayor tocando rock, que no me mire”, escupiendo gargajos con bilis desde su garganta cascada, con una música más lenta, más rockazo adulto, un poco cansado, menos punk, pero aún así infalible, aún así inflable, aun así follable, colega: “Sé mi chavala, no voy a llorar, cierra la puta boca y ponte a cuatro patas, sexo con agujas, te vas a correr, ilegal, ilegal, no hay manera, tía, joder, maldición, diré, diré, iré a la feria de monstruos para calmar mi dolor”.
Archivado en Música y estrellas |

22 de Mayo de 2008 a las 19:36
Los siguientes seran Manowar, no?
23 de Mayo de 2008 a las 2:20
Los siguientes tienen que ser SLIPKNOT… Cochinear al ritmo de WAIT AND BLEED da una animalidad coprofaga brutal… Dan ganas de comerse un bater de gusto
24 de Mayo de 2008 a las 4:22
Para follar lo mejor es tener el PODER del VERDADERO METAL!!!! MaNoWaR
29 de Mayo de 2008 a las 19:20
Los siguientes serán Suicide, pero tranki tronko: soy fan de Manowar y tengo pensado hacer un extenso artículo pa Putalocura sobre estos vikingos del metal
2 de Junio de 2008 a las 15:52
Un blog de puta madre.Pero no me jodáis: Antes que Manowar pondría Black Sabbath.No por desdeñar a Manowar (de mis grupos favoritos)sino por otras razones obvias…
Joey Di Maio estaría de acuerdo conmigo.
10 de Junio de 2008 a las 2:21
Sugiero ACDC y Doctor Deseo