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EL DESTINO NOS PISA LOS TALONES

Publicado el Jueves, 17 de Abril de 2008 por dildo

Pocas horas después de haber degustado, al fin, la película “Soylent green: cuando el destino nos alcance”, que (teníais razón) es de lo mejorcito que ha protagonizado Heston en su vida, leo esta noticia: “Comer carne generada en laboratorio ya no es ciencia ficción”. Esta es la foto de una hamburguesa “in vitro”:

Nos dicen que esta mierda está elaborada de forma sintética y yo, azotado por la paranoia generada en mí por la visión de “Soylent green” me pregunto con qué demonios harán estos comistrajos que empezaremos a consumir dentro de poco. Porque lo cierto es que, como en la pinícula, somos demasiados: la ONU dice que la población actual, que asciende a 6.200 millones de personas, crecerá hasta 9.000 en los próximos 40 años. Así que pronto viviremos la situación que se plasma en el film de Heston: cientos de personas durmiendo en las escaleras, miles de millones de parados, camiones de basura en vez de coches fúnebres y antidisturbios usando excavadoras para reprimir manifestaciones callejeras. El otro día se me ocurrió coger el metro en hora punta (craso error) y casi muero aplastado… ¿alguien se imagina cómo irán los vagones dentro de 40 años?

“Soylent green, cuando el destino nos alcance” es una película basada en la novela “¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio!” de Harry Harrison, que se desarrolla en un superpobladísimo Nueva York del año 2022, en el que malviven 40.000.000 millones de habitantes.

La pinícula nos muestra un mundo lleno de mierda, gente, flama y contaminación; una minoría cada vez más pequeña vive de puta madre mientras la inmensa mayoría sobrevive en pequeños cubículos o en la puñetera calle, sudando como cerdos por el sofocante calor del sol enfermo, alimentándose con basura artificial (unas austeras galleticas llamadas Soylent Yellow y Soylent Red) y sorbiendo agua con cuentagotas por culpa de la sequía. Vamos, que es casi como esto, excepto por la total ausencia de pseudofeminismo: la mujer guapa es un objeto de lujo más que sólo disfrutan los ricos, un mueble que va con la casa y que el propietario puede tirar a la basura cuando quiera.

En este mundo terminal, que convierte al de “Blade Runner” en un paraíso, comparten piso (o, mejor dicho, chiscón) un poli bueno (Charlton Heston) y su ayudante en la sombra (el anciano Edward G. Robinson), un entrañable cascarrabias con causa siempre nostálgico de lo bien que se vivía en los viejos tiempos comiendo comida de verdad, respirando aire puro y correteando por campos y playas.

Heston se ve envuelto en la investigación del misterioso asesinato de un accionista de Soylent, en las vísperas de la salida de un nuevo producto alimenticio, llamado Soylent Green, que se vende como una exquisitez fabricada con soja asiática, apoyada por una agresiva campaña publicitaria que reza “EL JUEVES ES EL DÍA DEL SOYLENT GREEN”.

Un Heston cada vez más paranoico y sudoroso ve cómo su jefe (un negrata de pelo afro) le pone todo tipo de trabas en su investigación, y las pasa putas perseguido por pistoleros de Soylent hasta que llega el desenlace de la película que, como de costumbre, voy a destripar.
A escondidas, Heston se sube a un camión de la basura que lleva, entre otros, el cadáver de su viejo amigo, quien, harto de estar harto, decidió que le practicaran la eutanasia mientras veía imágenes de paisajes y escuchaba música ligera. La muerte de Robinson en una de las cumbres de la pinícula y, además, resulta profética, pues este gran actor moriría dos meses después de rodar este, su último trabajo:

Bueno, pues Heston descubre que el destino del camión fúnebre es una planta de Soylent: los operarios tiran los cadáveres a una máquina de la que luego salen las verdes galletitas. La revelación final es incluso más interesante e impactante que la de “El planeta de los simios” aunque, la verdad, a poca ciencia ficción que hayas leído, la ves venir. Pero eso no quita que esté ya entre mis 50 escenas favoritas de la historia del cine:

Lo mejor de la pinícula es su pesimismo, su clima claustrofóbico, sofocante y conspiranoico, su postura hiperrealista a la hora de plasmar la imposibilidad de ir contracorriente en una época terminal. Una vez asimilada la cruda realidad, Heston va a por todas y, como buen héroe, lucha con uñas y dientes para divulgar la verdad.

Por supuesto, no lo consigue. Y aunque así lo hiciera, ¿qué más daría? Si las gentes se enteraran de que están comiendo cadáveres humanos con forma de galletita, al principio se asquearían, vomitarían, se rebelarían. Pero, tras cuatro golpes de excavadora y un puñado de anuncios, lo aceptarían, tras asumir que los cadáveres humanos son el único alimento que queda en el planeta y sólo cuatro ricos pueden comer carne de ternera, frutas o verdura.
Pero lo que aterrra no es el holocausto canibal (que puede hasta molar) sino la mentira global y la depauperación de las condiciones vitales por culpa del caos demográfico que convierte al mundo en hormiguero. El final del filme, con un Heston desesperado, que agoniza mientras grita: “Soylent Green is people!”, se revela como un “ya es demasiado tarde” que también se podría aplicar a nuestro mundo.
Quien después de ver estas imágenes siga creyendo que Charlton es mal actor, es que está ciego y sordomudo:

O sea que, dentro de 40 años, o incluso menos, todos caníbales. Con el ritmo que llevamos, prolongando artificialmente la vida, multiplicándonos como bestias, consumiendo como locos y sin apenas guerras, seremos el doble o el triple, en el planeta ya no cabrá ni un alfiler… y se acabará la comida tal y como la conocemos.
Aún faltan décadas, sí, pero las autoridades y los periódicos ya empiezan a acostumbrarnos: “Comer carne generada en laboratorio ya no es ciencia ficción”. ¿Y comer cadáveres humanos? Tiempo al tiempo…

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15 Comentarios

  1. Mérope Dice:

    Ya hace años un estudio científico reveló que, desprovista de grasa, la carne de mamíferos tiene el mismo sabor sea de vaca, de cerdo o de pollo. La grasa es la que da el sabor distintivo a la carne. Así que supongo que esta “carne de laboratorio” (que ya hace tiempo que se consume en algunos restaurantes de Madrid) seguirá más o menos el principio de fabricación del surimi: animal que produce mucha carne sin grasa a la que se añada extracto de grasa u otros compuestos de otro animal para que sepa como nosotros queramos. Supongo que el animal elegido es el pollo.

    No hay que extrañarse de estas cosas, hace mucho que tampoco tomamos leche natural. La leche de hoy día es desprovista previamente de toda su grasa (la cual se usa para mantequilla y derivados) y luego se le añade la grasa de la médula ósea de vacas muertas, parcialmente si queremos semidesnatada, en mayor grado si queremos entera. Después de eso se pasteuriza, se uperisa y se conserva. A veces se da el hecho de que la leche caduca en las cubas frigoríficas; no hay problema, se vuelve a pasteurizar y uperisar las veces que haga falta.

    Y podemos seguir.

    Felicidades de nuevo por el post, ahora el homenaje a Heston me parece realmente completo.

  2. el zurdo Dice:

    Sabía yo que te iba a molar…
    Ojo por ojo, ya llevo 4 episodios de HEROES (2ª temporada) por el tubo y cada vez me parece más interesante (la revelación de que la morenita sádica de las alucinaciones es una gorda deforme me pareció genial, así como su muerte). No sé por qué no te hiciste con el nuevo pack.

  3. Haciendo Amigos Dice:

    Muy buen post sobre una gran peli.

    El último papel del inmenso Edwar G. Robinson… como si lo hubiera elegido a propósito.

  4. el zurdo Dice:

    Richard Fleischer, artesano responsable de títulos muy sólidos (su serie de psychos -IMPULSO CRIMINAL, cuya historia Hitchcock también tocaría en LA SOGA, o sus estranguladores, el bostoniano, con Tony Curtis en su mejor papel dramático, y el británico, lo único decente como actor del habitualmente plomizo Richard Attenborough, quien como director también daría lo mekor de sí en otra psicopatada, MAGIK, con un Hopkins prelecteriano pero ya apuntando maneras-; o una de las mejores adaptaciones de Verne, 20000 LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO; o aquel anticipo de la serie CANCION TRISTE DE HILL ST que fue LOS NUEVOS CENTURIONES; o, en un tono a mi juicio menor -nunca me ha interesado el género salvo cuando lo dirige Milius-, sus films hibóreos, desde el clásico LOS VIKINGOS a su dueto con Schwarzenegger, CONAN EL DESTRUCTOR y RED SONJA ). SOYLENT GREEN es uno de sus mejores momentos, donde está a la altura (incluso superando en algunos momentos) al Schaffner de EL PLANETA DE LOS SIMIOS.

  5. JopuTa Dice:

    No me acuerdo mucho de la peli, hace mucho tiempo que la vi, siendo un peque, pero bien que me acuerdo de una escena, en que era un lujo ducharse con agua, y lo hacían en no se que cabina que los limpiaba en seco. Sigo pensando que ojala nos limpiaramos así, sin agua, rápido y eficaz, para poder así pasar más horas delante del ordenador.

  6. Eulenspiegel Dice:

    Qué deliciosa, Soylent Green. Respecto a la escena mentada por el anfitrión, a mí me parece manifiestamente mejorable. Cualquiera que conozca cómo funciona una fábrica moderna, sabría que el trabajo de carga y descarga de humanos, puede y debe ser desempeñado por máquinas equipadas de tentáculos electromagnéticos, capaces de hacerlo además, con una precisión y delicadeza incomparables a las propias del género humano. En cualquier caso, suscribo lo dicho por el dildo: qué gran película y qué gran actor!!

  7. daser Dice:

    muy buen articulo, si señor.

  8. Becerro de oro Dice:

    No hay un error? Juraría que el soylent green lo hacían a partir de plancton y algas, no de soja.

  9. Xabibenputa Dice:

    Podría ser que la población se auto-regulara por la disponibilidad de recursos. Es una teoría que leí en algún sitio que no recuerdo.

    Por ejemplo, los avances en higiene y medicina, hicieron que Europa estuviera superpoblada (respecto a la capacidad organizativa de la sociedad para suministrar recursos a los individuos) a principios del siglo XX. Eso origina crisis económicas, sociales y culturales, por ejemplo el auge del nacionalismo, que podría ser una forma de egoismo organizado y colectivizado. Eso desemboca en las dos guerras mundiales, que no fueron sino una forma de regular la población europea de manera traumática.

    Tras esto (curiosamente, a causa de las necesidades productivas de la propia guerra) se desarrolló sobremanera la producción industrial de bienes de consumo, lo cual permitió que ahora vivamos tantos sin conflictos masivos. Sin embargo, puede llegar el momento en que la demanda supere a la oferta, y se repita el ciclo de descontento-alzamiento-guerra, hasta la aniquilación necesaria.

    Lo bueno es que con las WMD y los misiles intercontinentales no hace falta desplazar tropas y ahora todo puede ser mucho más rápido y efectivo. En dos semanas se puede matar al excedente de población mundial muy de sobra. Y, luego, vuelta al curro.

  10. lowfour Dice:

    Que gran película, si señor! Gracias por la crítica.

  11. fer Dice:

    Es que no hablar de esta peli fue una gran laguna. A mí de heston me gusta también “El numero uno”, donde hace de viciosa estrella de futbol americano al borde de la jubilación y una que hizo de joven, no recuerdo el titulo, estaba ambientada en sudamerica y el tío iba vestido como luego se vistió a indiana jones, con sombrero y todo. saludos.

  12. el zurdo Dice:

    ¿ORO VERDE? ¿Sobre tráfico de esmeraldas?

  13. Tiffany Dice:

    esta vaina no me gusto..para nada . . flaka_tiffy@hotmail.com

  14. Doverx Dice:

    Bueno, a lo largo de la historia se ha dado el caso de alimentarse de cuerpos humanos forzados por la hambruna, en la época de los Zares de Rusia, a menudo levaban al mercado partes del cuerpo de parientes muertos como carne, se vendía, la gente lo compraba, durante el asedio alemán a stalingrado.los alemanes y rusos se comían a los soldados caídos en combate, preferiblemente nalgas, glúteos, pero no es tan tremendo lo que cuentas, de hecho hay países asiáticos que estudian reciclar los excrementos y usarlos como comida, nada de extrañar sabiendo que mucha de la mierda que tiramos por el ojete aun contiene material para ser asimilado por otro estomago, muchos perros hambrientos de hecho se comen la mierda que ven por la calle, incluso la humana, evidentemente estoy hablando de algo asqueroso y que nuestra nariz y vista rechazan gracias a los dioses, pero se han hecho pruebas con excrementos humanos y una vez tratados en un proceso se convierte en una especie de carne gelatinosa como esas de los perros, eso fue en el año 1997 cuando lo leí y vi en unas imágenes, sería un reciclaje similar al de recuperación de aguas fecales para el consumo de agua potable. ¿Porque se preocuparan de semejante reciclaje mojón?

  15. kiko Dice:

    q grande eres¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

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