(TÃÂTULO CENSURADO)

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“Don Fabián BÃgaro Perlé estaba convencido de que morirse en primavera era un despropósito: el mundo ofrecÃa épocas más adecuadas para abandonarlo y sólo a un bohemio o a un anarquista se les podÃa ocurrir fallecer cuando todo en la tierra empezaba a renacer; de tan asociales sujetos cabÃa esperar cualquier cosa, incluso que arrastrados por su perversidad fallecieran en señalados dÃas de fiesta, el colmo, pues los dÃas de fiesta estaban en los calendarios para celebrarlos con la misa mayor, el concierto de la banda municipal, el arroz con pollo comido en familia y la corrida de toros, de haberla, y no para enlutarlos con un cadáver.
¡Qué dislate, morirse cuando al otro lado de la ventana la primavera encendÃa en los hombres de bien el ansia de vivir!”
Este texto fue parido por el brillante escritor y guionista Rafael Azcona cuando aún estaba vivo, claro. Y ahora, el muy pelafustán va y se muere en primavera: son las ironÃas de Tánatos que, a buen seguro, leyó la novelita “Los muertos no se tocan, nene” (su mejor libro, con permiso de “Pobre, paralÃtico y muerto” y “Los europeos“) y decidió gastarle una broma final al “hombre que escribÃa cosas divertidas sobre cosas tristes” y llevárselo ahora que la primavera está recién estrenada.

Yo, aunque odio a muerte algunos de sus trabajos (como “Belle Epoque”, “La lengua de las mariposas” o “¡Ay, Carmela”) he disfrutado mucho con la mayorÃa, asà que le rindo tributo no con una cosa de risa floja ni de humor negro, sino con el más melancólico y enfermizo final de pinÃcula que escribió jamás este señor, y que rodó el (también grande) director Luis GarcÃa Berlanga. Se trata, por supuesto, de “Tamaño natural“. SÃ, a mà me gusta incluso más que “El verdugo”, “El pisito”, “El cochecito” o “La grande bouffe”. Qué le voy a hacer…
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El domingo pasado, vagabundeando por el Rastro, volvà a dar con mis huesos en El Duende, una tienda de vÃdeos donde venden un montón de morralla en VHS entre la que siempre se encuentra alguna joya, cual flor entre la basura. Tienen poco espacio para el cine “comercial” (sólo en la parte de la entrada), porque el 80% de la tienda está dedicado al porno de ayer y hoy, en video y DVD. Pero es bueno pasarse por ahà de Pascuas a Ramos, porque, a poco que escarbes, siempre pillas algo interesante.

El ambiente de El Duende es singular, por lo agitanado y tombolero: viejos verdes, gitanos, pornófilos de vieja guardia, macarras y todo tipo de personajes que parecen sacados de filmes de Ozores (de los setenta) pululan por allà como Perico por su casa, hablando por los codos y a voz en grito de guarrerÃa española, polÃtica barata o cine (X o comercial) y muchas veces hasta hay niños (los diabólicos sobrinitos de los dueños o de algún cliente) trasteando entre las polvorientas y vetustas cintas de VHS (X o comercial). Bueno, el caso es que el domingo pasado me topé con una pinÃcula que desconocÃa: CIUDAD VIOLENTA.

De entrada, parecÃa un filme cutre de Charles Bronson, pero, al darle la vuelta a la mugrienta carátula, descubrà unas palabras irresistibles: sÃ, fue el argumento lo que me decidió a comprar aquella cinta:

Lo primero que me llamó la atención fue que, sin ningún sentido del decoro, la carátula destripaba el argumento de cabo a rabo, sin cortarse: asà era el videoclub en los 80: sin mariconadas. No, aún no se habÃa inventado el dichoso Spoiler (neologismo que aborrezco y jamás utilizo: con lo bonita que es la palabra “aguafiestas”…). Y el caso es que fue precisamente el final lo que me animó a comprarla: un guión sin happy end, en el que muere hasta el apuntador, es difÃcil que de lugar a algo mediocre. Además, siendo como soy fan de FrÃamente… sin motivos personales (la obra maestra de Charles), intuà por el argumento que aquà habÃa un personaje parecido al que aparecÃa en la citada peli: un asesino a sueldo individualista y rebelde. Como guinda, và que el coprotagonista era el gran Telly “Kojak” Savalas. Asà que, nada, pagué el miserable euro que costaba y me llevé a mi sancta sanctorum aquella cinta llena de polvo y roña.

Confieso que soy un fetichista del VHS: me encanta la cinta en sà (no sólo como fan de Videodrome, es que me parece que tiene más encanto que el aséptico DVD, es más orgánica), la imagen sucia, los rayajos, el ruidito que hace al rebobinar, los trailers de la época, el no tener opción a tragarte “extras” absurdos: es un poco el equivalente audiovisual al cassette musical (el vinilo serÃa, por supuesto, la cámara de super 8 o de 16 mm.). Hay ciertas pelÃculas, como las de Bronson, que molan más en VHS: es como un flashback a los 80 aunque, a todo esto, a pesar de estar editada en video en los 80, la pelÃcula esta, Ciudad violenta, es de 1970, una coproducción franco italiana dirigida por un tal Sergio Sollima que, al parecer, es un tipo curtido en el spaghetti western y en el cine de acción de medio presupuesto, que también dirigió la exitosa serie Sandokán. La banda sonora de este filme es de lujo, firmada por Ennio Morricone: al parecer es una pieza de coleccionista.
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La peli en sà mola: no es ni tan buena como “FrÃamente” ni tan mala como las últimas secuelas de la saga “Yo soy la justicia”. Está en término medio, aunque es desigual. Eso sÃ, empieza muy bien, con una brillante y vertiginosa persecución automovilÃstica por un pueblo de estrechas y desiertas callejuelas.

Y también acaba muy bien (o sea, muy mal), con Bronson matando a su novia traidora y a su antiguo colega de una manera muy rebuscada: les dispara cuatro inmaculados tiros con un rifle de mira telescópica, desde el edificio de enfrente, mientras ellos suben en un arcaico ascensor de cristal. La escena es realmente soberbia, de lo mejor que he visto en el género. Mola cuando se carga a la novia de un tiro en la cabeza y se abre el ascensor donde su comité de empresa la espera, ese plano es magistral, con la cabeza de ella y las compuertas abriéndose y dejando ver la anonadada gente al fondo:

El resto de la pelÃcula es floja, algo aburrida, con poca acción, muchos altibajos y escenas de cama completamente acartonadas entre Bronson y Jill Ireland (una rubia flacucha con caraputa muy 70″s que a mÃ, personalmente, no me dice nada, pero que a Bronson le encantaba: de hecho estuvo casado con ella y tuvieron una hija juntos… hasta que Jill murió de cáncer de mama y Bronson se sumió durante años en una profunda depresión).

Mola el reencuentro entre la chica y Bronson (hablamos, de nuevo, de la pinÃcula) después de la primera traición: él arroja un regalo de ella a la chimenea, le da un hostión en la cara que la tira sobre el catre, le abre el vestido y se la folla: todo ello sin mover ni un músculo de la cara. Y ella encantada de la vida, a cien. Eso sÃ: los ratos de cama son siempre interrumpidos por peleas, tiros o alguien que quiere matar a Bronson. Por eso, se produce este socarrón diálogo entre Jill y Charles:
Jill: -¿Por qué siempre que estoy contigo todo tiene que acabar en sangre y en violencia?
Bronson: -Porque aunque toda la ciudad rebosa sangre y violencia, sólo la adviertes a mi lado.

Una escena que me arrancó carcajadas, aunque supongo que en su dÃa impresionaba, fue la de la celda: Bronson está encarcelado con dos crápulas y le quita de encima a uno de ellos una venenosÃsima araña peluda y grande como una piña (que se ve a la legua que es de juguete), y luego la deja pasear por entre sus piernas y por su mano, impasible, para demostrar la sangre de horchata y la dureza del personaje. Ahora me pregunto: ¿la araña es una tosca y misógina metáfora del personaje femenino de la pinÃcula?

También es gracioso el corto diálogo entre Bronson y Telly “Kojak” Savalas (que hace de capo mafioso), cuando el primero llega para matarlo:
Bronson: -Traigo noticias para tÃ.
Kojak: -¿De qué clase?
Bronson: -De la columna de defunciones.

Al final, tras cargarse a todos sus enemigos, Bronson, cabizbajo, se queda sentado en la azotea desde la que disparó. Todo ha terminado y ha cumplido su venganza; ahora sólo queda esperar el fin: la vida carece de sentido sin la chica. Como dirÃa Julio: “Por el amor de una mujer, jugué con fuego sin saber que era yo quien me quemaba…”

La policÃa sube y acorrala a Bronson, pero a él ya se la suda todo y quiere que lo maten. En ese momento, el actor con la cara de piedra está inmenso, en su registro más samurai. Un poli novato lo encañona tembloroso y Bronson, impasible como siempre, le dice: “Dispara”. Y el poli tiembla y no dice nada. Y Bronson: “Debes de ser imbécil”. Y el poli nada, no reacciona. Y Bronson: “Si no me disparas tendré que matarte” y empuña su rifle con mira telescópica. Y el poli lo acribilla, claro, con una ráfaga de nerviosos tiros. Y asà termina la pelÃcula, sin más. “El samurai nace para morir. La muerte, pues, no es una maldición a evitar, sino el fin natural de toda vida”, dice el código Bushido.

La cámara se aleja, dejándonos con las espantosas vistas de una ciudad que se supone que es Nueva York (de hecho, salen las torres gemelas en la carátula) pero que, por su suciedad y cutrez, parece alguna pequeña urbe italiana. Una de esas urbes decadentes y viscosas en la que no hay buenos ni malos, sólo muertos y supervivientes.
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“Vivimos en una mono-cultura que no permite otra visión que la de una sumisión esclavizante a la doctrina del gobierno democrático como único sistema de gobierno de los pueblos. (…) El sistema actual de la economÃa mundial arrebata al individuo y al grupo la libertad de elección”.
Shayj Dr. Abdalqadir As-Sufi

“En España mandan los poderes fácticos económicos. En estos momentos no serÃa posible para ningún gobierno adoptar una actitud que colocara los intereses generales del paÃs por encima de los intereses del sector, por ejemplo, bancario, o del sector siderúrgico, el de las eléctricas o el de las telecomunicaciones”.

“Desde un punto de vista polÃtico, es evidente que el sistema de partidos en España, y fuera de España, está cada vez más oligarquizado. En España los referéndum son consultivos, no vinculantes. No hay forma de tener iniciativas fuera de los partidos, hay un desfase cada vez mayor entre lo que los partidos proponen y lo que después realizan. Al mismo tiempo, cada vez los programas se parecen más entre sÃ. Esto se traduce en toda Europa por el hecho de que cada vez la gente va menos a votar. En las últimas elecciones francesas, si sumabas los votos en blanco, las abstenciones, los votos a la extrema izquierda, al Frente Nacional y a los verdes contestatarios, el 64% de la población no votó dentro del sistema, o no votó. Y en EE.UU. igual, el presidente es elegido por una cifra real de entre el 17 y el 20% de los mayores de 18 años. Es un sistema cada vez menos representativo”.
Jorge Verstrynge
“Hasta el más reaccionario observador tiene que convenir que el cuarto poder está en manos de una elite empresarial sin ninguna proporcionalidad con la realidad sociológica del Estado Español, es decir, el poder informativo no es democrático, o mejor, vivimos bajo una dictadura informativa”.
Carlos MartÃnez.

“Se suele decir que la corte española es “una corte sin cortesanosâ€Â, y es cierto que los monarcas no han sido amigos de aliarse con la aristocracia. En su lugar han preferido empresarios, banqueros y élites del poder económico y jet set en general. (…) Debido a la opacidad de la casa real, la fortuna del rey es difÃcil de cuantificar. La revista Forbes (abril 2003) incluye a Juan Carlos I en el sexto lugar de los monarcas más ricos de Europa con una fortuna de 1.790 millones de euros, el puesto 134 entre los más ricos del planeta.”.
Periódico Diagonal

“Quienes de verdad mandan en España son los hijos y herederos del Gran Poder. Casi un centenar de personajes, bien formados por sus progenitores y sobradamente ambiciosos, que han tomado el timón de los multimillonarios negocios familiares y que siguen, como ellos, amasando auténticas fortunas. Esta obra constituye una hoja de ruta para introducirse en las entrañas del poder de las grandes familias, ése que siempre permanece gobierne quien gobierne. Un poder al que ahora le llega el turno del relevo generacional (…) Son los miembros de un grupo cerrado y elitista, que comparten amistades, han estudiado en los mismos colegios, van a los mismos lugares de copas, tienen los mismos valores, suelen casarse entre ellos y se construyen sus mansiones en las mismas urbanizaciones. (Los dos únicos ’mortales’ que han podido entrar en tan selecto grupo han sido Letizia Ortiz e Iñaki UrdangarÃn). Son los hijos de las Koplowitz, los Domecq, los BotÃn, los March, los Polanco, los Valls Taberner y los MartÃnez Bordiú, entre otros. Muchos de ellos flamantes directores de bancos, constructoras, inmobiliarias, emporios editoriales, bodegas, ganaderÃas…”.
Juan Luis Galiacho y Julián Pérez Olmos, autores del libro Los herederos del gran poder.

“El 50,4% de los españoles está convencido de que son los bancos quienes tienen más poder en España, por encima incluso del Gobierno (50,3%). Las grandes empresas ocupan el tercer puesto en esta escala del poder, ampliamente dominada por el mundo del dinero. Quizás ello explique que un 46,1% se muestre poco o nada satisfecho con el funcionamiento de nuestra democracia”.

“Alguien deberÃa tomar nota de que los tribunales de Justicia son la institución del Estado que menos confianza inspira, una clasificación, por cierto que encabezan la PolicÃa y el Ejército, ambas por delante de la propia MonarquÃa”.
Juan Carlos Escudier

“Con medio millón de unidades vendidas, la PlayStation 3 manda en España, muy por encima de Wii y doblando a Xbox 360″.
Games Torrents

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Portada dibujada por el clarividente Guillermo Cifré en abril de 1959.
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