Publicado el Viernes, 31 de Agosto de 2007 por dildo
He vuelto de mi retiro galaico y, un año más, me puedo jactar de haberme bañado repetidas veces en aguas atlánticas sin sufrir picaduras de escarapotes. Estos bicharracos me han picado unas diez veces en mi infancia y adolescencia, y jamás podré olvidar el dolor que produce su veneno, porque es uno de los más intensos que he padecido jamás (por ejemplo, un dolor de muelas fuerte es un camino de rosas comparado con esto). ¿Por qué ahora ya no me pican? No lo sé. Tal vez porque disfruto de menos días de playa o porque la acción del chapapote del Prestige ha diezmado a los escarapotes. O quizás sea que, simplemente, ya agoté todas las probabilidades de que me piquen. Ojalá…
Los peces venenosos pululan por las aguas marinas de Europa y el norte y oeste de Ãfrica y son conocidos como fanecas bravas, peces araña, peces víbora o salvariegos. En este grupo también puede incluirse la familia Scorpanidae o peces escorpión con especies como el escarapote, cabracho o tiñosu (Scorpena scrofa), la escorpina o rascacio (Scorpaena porcus) y la cabra de fondo o gallineta (Helicolenus dactylopterus).
Los peces del género Trachinus viven en fondos arenosos y son voraces depredadores de pececillos, crustáceos y quisquillas.Tienen el cuerpo alargado, de color amarillento a marrón con pequeñas manchas oscuras, y pueden medir hasta 45 centímetros. Poseen tres espinas detrás de la cabeza, sobre el lomo, de color negro, que les da un aspecto de peces punkis. Durante el día son sedentarios y permanecen semienterrados en la arena (pueden vivir a profundidades inferiores al metro) comiendo lo que les trae la marea, mientras que por la noche salen a cazar. Son bichos peligrosos incluso después de muertos, ya que en las bases de las espinas hay unas bolsas con veneno que fluye por simple presión al clavarse en un sitio blando. También poseen espinas venenosas en las agallas. Al hombre no se lo comen, pero como se ocultan bajo la arena es fácil pisar sus crestas de espinas venenosas llenas de una sustancia urticante cuyos efectos dolorosos dependen mucho de la sensibilidad de quien la recibe y de la fuerza del pisotón.
Cuando era niño, un viejo mariñeiro me contó que él cazaba sollas en la orilla de la playa (la solla es un pez plano e inofensivo que está muy rico y también se esconde bajo la arena) pisándolas con fuerza y luego cogiéndolas vivas con la mano; un día creyó ver una y la pisó… pero resultó ser un escarapote que le inyectó litros de veneno. Cuanto más fuerte es la pisada, más veneno recibes. Aquel viejo lobo de mar sufrió un dolor atroz durante dos días y dos noches.
La cresta venenosa de los peces punkis fue todo un regalo de mamá Naturaleza. Gracias a ella, pueden descansar en paz bajo la arena sin ser aplastados por el animal humano. Ellos ni atacan ni se mueven. Las picaduras se producen, sobre todo, cuando los pescadores los manipulan para sacarlos del sedal o cuando son pisados por bañistas que caminan descalzos por la orilla del mar. De ahí que, hace años, se usaran unas sandalias de plástico llamadas “cangrejeras” o ââ¬Åfanequeirasâ⬠(popularizadas por Tito, Piraña y Chanquete en la pedoserie “Verano Azul“) para evitar este tipo de picaduras. Pero yo me negaba a ponerme este calzado porque era feo y molesto y hacía llagas en los pies. Así que sufría las picaduras cuando me tocaba. El mar no es una piscina y a veces Neptuno nos exige un peaje por bañarnos en sus aguas. El precio más caro lo pagan los que terminan ahogándose o siendo pasto de pirañas y tiburones.
La picadura de los peces punkis provoca un dolor fuerte e irrita todo el miembro, persistiendo de 2 a 24 horas (resulta más aproximada la medición de los marineros que, siempre en sintonía con el tiempo natural, dicen que el dolor dura “de marea a marea” ). También puede formarse un edema progresivo que en media hora afecta a toda la extremidad y mina el cuerpo y el alma. Las infecciones secundarias son además bastante frecuentes.
Para aliviar la picadura, se puede sumergir el pie en un cubo con hielo. El amoniaco o el pis también suavizan el dolor, aunque nada lo elimina por completo, así que lo mejor es morder una bala y aguantar hasta que pase la marea. Como el placer, el dolor puede hacer que te olvides de tí mismo y elevarte más allá de la conciencia. Si no se tiene morfina a mano, es un buen momento para relajarse y experimentar con estas sensaciones extremas.
Para pescar peces punkis se utilizan redes de fondo y aparejos de anzuelo. Son piezas valiosas porque con ellas se hacen platos tan ricos ricos ricos como el pastel de cabrachoo la faneca frita con ensalada. Este verano me he puesto ciego a comer peces punkis y aún recuerdo como si fuera ayer cómo dolían sus picaduras. Así se cierra un pequeño ciclo natural: el pez grande devora al pequeño; el pez punki pica al humano; el humano se zampa al pez punki. Pero más vale ser pez punki que mondrigón de playa.
Publicado el Lunes, 27 de Agosto de 2007 por dildo
Jennifer Lopez nunca me ha dicho nada. Ni ella, ni su culo, ni sus canciones. Otra cosa es que un padrazo aburrido haga un videoclip del viejo jit “If you had my love” con su hijita, una especie de JLo en miniatura. Sí, esta niña y su papi no sólo han elevado el playback y la amateur performance a la categoría de videoarte, sino que han conseguido que, a fuerza de escucharla, disfrute un fragmento de una canción de JLo:
“If u had my love and I gave u all my trust
Would u comfort me
Tell me baby
And if somehow u knew that your love would be untrue
Would u lie to me
And call me baby”
Sí, es una ensalada de tópicos para calentar camaretas portorriqueños, pero tiene un “algo” que no sé describir. Le he echado un ojo al clip original y no está mal, si bien no le llega al de la niña ni a la suela del zapato. La idea es obvia pero infalible: un fan busca imágenes de Jennifer en el ordenador (con intenciones más onanistas que melómanas) y le sale el videoclip de marras. Lo interesante no es lo que se ve, sino lo que se sugiere: la pop star como icono masturbatorio virtual para masas de heterosexuales solitarios.
Publicado el Lunes, 20 de Agosto de 2007 por dildo
Suele pasar. Hay una pinícula sobre la que todos te han hablado pestes y de la que has leído cien mil palos, que dicen que se hostió en taquilla en EE.UU. y blablabla. Vas a verla un día cualquiera porque llueve y no hay playa… y te lo pasas pipa. Me ha vuelto a ocurrir con “Planet terror“, de Robert Rodriguez . Una gamberrada-homenaje al celuloide gore setentero (incluso han imitado los rayajos y el crepitar de las viejas cintas) que, sin tener pretensión alguna ni aportar mucho al subgénero, es cerda y divertida a más no poder. Yo creo que no me mondaba tanto con algo por el estilo desde “Braindead“. E xa choveu…
Los ingredientes de “Planet terror” son clásicos pero eficaces: zombies poco hechos y purulentos, con tripas y mucha sangre y salsa barbacoa, diálogos que se ríen de sí mismos, ritmo vertiginoso, acción mutante de videojuego caro, tiros de risa a gogo y tías de buen ver, sobre todo Elise y Electra Avellan, las gemelas sudacas que salen pintándose las uñas de los pies la una a la otra.
Al parecer, las gemelitas estas, que tienen veinte años aunque en la peli hacen de niñeras adolescentes, son sobrinas políticas de Robert Rodriguez. Pero, a pesar del enchufe, hay que reconocer que este par de venezolanas bordan su papelín (y más teniendo encuenta que este es su debut) y tienen ya una legión de fans. Son dos bellezas de piel marrón con muchos talentos en bruto que esperemos pulan en futuras producciones.
Brillante también Rose McGowan, la coja con pata de metralleta, auténtica heroína de la historieta (en la línea de la Uma Thurman de “Kill Bill” pero más de risa). Y tampoco se queda atrás el chico de la película, Freddy Rodriguez (¿otro enchufe?): es más, diría que está “sembrao” si no fuera por su molesto parecido con Alejandro Sanz.
En fin, que Rodriguez (el director) ha hecho esta peli con la punta de la polla y le ha salido bien, mientras otros intentan ser profundos/originales y la cagan. Yo ya sólo paso por taquilla para ver trabajos de directores infalibles (como Cronenberg o Herzog) o americanadas de estas de coches, explosiones y metralletas. A ver si se estrena ya la de Tarantino y, sobre todo, la nueva “Jungla“, que el trailer tiene una pinta estupenda:
Publicado el Jueves, 16 de Agosto de 2007 por dildo
Nunca he sido muy de videojuegos. De hecho, me quedé en el clásico Pac-Man, al que llevo 20 años enganchado. Los modernos, por regla general, no los entiendo porque son demasiado complicados y me aburren. Sólo me gustan los comecocos o los de tiros. Pero ahora han inventado uno que no entra en esas categorías, pero me llama la atención. Se trata del Kah Ra Shin, la Vía del Grito, y está basado en la filosofía tradicional tibetana que dice que hay que romper objetos y chillar para desahogar la ira. Algo que, por cierto, ya hacían los samurais: romper una vasija o cualquier otra cosa antes de partir a la batalla. Eso les daba tranquilidad porque se daban cuenta de que, tarde o temprano, todo se rompe, todo se acaba para siempre jamás.
Pero antes de llegar a eso es mejor dar un buen alarido, eliminar toda la cólera y quedarse aliviado. “Igual que cuando nacer niño llorón, el sendero de violencia hacia la felicidad empezar con fuerte y gutural grito”, dice el maestro. Y, si no es suficiente, rompe tu taza favorita o estrella tu coche contra un muro. ¿Y para esto hace falta un videojuego?, me pregunto yo mientras escupo un ¡aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaargh!
Publicado el Martes, 14 de Agosto de 2007 por dildo
Acabo de leer la entrevista a Enrique Iglesias que sale en el último número de Vanidad… y la verdad es que el chico me cae bastante bien. Tal vez sea porque su padre, Julio, es uno de mis artistas favoritos de todos los tiempos y lugares y su abuelo, Papuchi, que en paz descanse, es una de mis figuras de culto de toda la vida. De casta le viene al galgo.
Enrique no ha heredado el carisma bizarro de su abuelo, ni le llega a la suela del mocasín como cantante a su padre, pero sí es (casi) tan pichabrava como ellos y dice cosas coherentes. Enrique Iglesias, un artista overground que ha vendido 40 millones de discos en plena Edad Oscura de la Industria Musical, resulta que hasta es un tío majo, enrrollado, con el que te podrías tomar una copa y echar unas risas, aunque carezca del punto surrealista y de la vis cómica de sus antepasados. La raza degenera. ¿Conseguiré algún día entrevistarlo a él y a su padre a la vez? Tal vez. Entretanto, ahí va una selección de perlas de Enrique:
“Me gusta la ropa, pero odio ir a comprarla”
“He visto bragas con mi nombre o con mi foto justo ahí”.
“Te aseguro yo que McDonalds no es nada sano, pero me gusta”.
“Es gracioso, nací privilegiado y he tenido una vida privilegiada. Por eso me consideran pijo. Pero yo, la verdad, me considero, más que pijo, afortunado”.
“El mayor bulo que he oído sobre mí es que tengo el pito pequeño”.
“Los coches no me ponen mucho”.
“En mi jet no puede faltar, lo normal, drogas. Pero droga suave, nada muy heavy, nada que traspase la heroína”.
Y ahora veamos el video del jit “Do You Know”, que no es nada del otro jueves, pero está lleno de tías en paños menores (aunque está mucho más buena su novia, la Kournikova, que cualquiera de ellas) y la canción tiene un sampleo de pelotitas de ping pong muy gracioso. Ojalá Michael Jackson meta también este divertido efecto sonoro en su próximo disco (que saldrá en breve, en el sello que el Rey del Pop acaba de crear junto a los reyes del emirato de Bahrein) y haga un trío vocal con Enrique y Julio. ¿Se puede pedir más? Sí: que lo produzca Timbaland.