HABLANDO CON DICAPRIO
El pasado viernes entrevisté a Leonardo DiCaprio para una conocido mensual de tendencias. Como cada vez que me toca hacer una interviú a un famoso, las gentes me preguntan: ¿Qué tal? ¿Cómo es? ¿Qué te dijo?
Responderé aquà a todos juntos para no tener que repetir muchas veces la misma letanÃa:
¿Qué tal? Psé, una entrevista más, de curro, bastante plomiza. Encima nos juntaron a nueve periodistas para hacerla, cada uno de su padre y de su madre, y nos hicieron esperar una hora porque la avioneta privada de Leo habÃa tenido problemas para aterrizar. A algunos le sentó como un tiro: era viernes por la tarde y ese dÃa a esa hora hay muchos periodistas que no curran. Entre ellos, el menda.
¿Cómo es? Pues más bajito que en la tele, más cabezón que en el cine y con las uñas carcomidas. También le vi el pelo muy fino, pajizo y con entradas, como lo tenÃa yo hace unos cuatro años, asà que le auguro poco futuro como modelo de champús: dentro de un tiempo estará haciéndose un implante. Por lo demás, no es un ser carismático, vamos, que no era como ver a un Michael o a un Julio, sino como hablar con una persona normal, pero guiri y rica. Eso sÃ, es una seta: todo lo que decÃa era un rollo, ni se le escapó un chiste, no nos regaló ni una sonrisa, ni un dato divertido… Un ladrillo de interviú, vamos.
Se confirma: el 99% de los actores son putas marionetas con menos luces que la bicicleta de un gitano. Pero, ojo, que yo sólo hablé con Leo unos minutos: igual es un lumbreras, y ese dÃa estaba cansado, cabreado o se le habÃan ido todas las ideas por la punta de la polla de tanto follar. No serÃa con su novia Bar Refaeli: se rumorea que está hasta los testÃculos de ella.
¿Qué me contó? Me soltó un rollo macabeo sobre que él quiere ser un actor de verdad como DeNiro y no un guaperas. También se vendió como un joven comprometido con su tiempo, con la capadeozono, con los negros y blablabla. Luego un charlón insufrible e interminable sobre su nueva pinÃcula y que ya no le regalaba diamantes a los conejos porque ahora sabÃa que era malo comprarlos. Y poco más. Se negó a contestarme preguntas sobre tÃas, pelas y demás. “It”s personal”, decÃa el tÃo. Y lo entiendo y lo respeto, pero es que esos cotilleos sobre tu vida privada son más divertidos que todas tus pelÃculas juntas.
Por otro lado, el tÃo debió venir calentito por una bronca que habÃa tenido con los fotógrafos de prensa, que lo abuchearon por llegar tarde. Y es que aquÃ, en las Españas, la gente está tan sumamante quemada por cobrar cuatro duros y estar hasta el cuello con el banco que se la sudan los famosos: va a lo suyo, a acabar de currar e irse al bar cagando hostias.
Lo más gracioso es que, para ser sinceros, yo sólo he visto un par de pelÃculas de este señor: “Celebrity” y “El aviador”. Y ninguna me pareció como para tirar cohetes. A DiCaprio lo sigo viendo como carnaza para tÃas y adolescentes, para fans de “Titanic”. Pero aún asà me cae bien, porque parece un dibujo de Jack Kirby. Ahora me recuerda a un Thor pequeñito; cuando se quede calvo se parecerá a Estela Plateada, el héroe que hace surf y, con un poco de suerte, hará la pinÃcula.

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