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TU MADRE SE HA FOLLADO A MI PERRO

Publicado el Jueves, 8 de Mayo de 2008 por dildo

En su mítico “Libro de la vida sexual” (que ahora dicen que fue escrito por una “negra” feminista), el psicólogo y pionero de la sexología española Juan José López Ibor comparaba la homosexualidad con la zoofilia. Y, a su franquista manera, dio en el clavo: ¿por qué va a ser menos un señor que se siente atraído por otro señor que un señor que se siente atraído por una cerda, una perra o una cabra?

Por eso, como ya le he dedicado sendos posts a la homosexualidad y a la pedofilia, le toca el turno ahora a la zoofilia que, no sé por qué, sigue siendo un tabú como la polla de un gorila de grande.

Como todas las filias, la zoo(filia) existe desde que el hombre es hombre e incluso antes: al parecer, cuando aún era un cavernícola, el animal humano ya pintaba guarreridas en las paredes de las cuevas en las que se veían coitos contra natura entre trogloditas y mascotas.

Conviene subrayar que zoofilia no es lo mismo que bestialismo: la primera es simple atracción por un animal no humano y el segundo es el acto de follar con bestias. Del dicho al hecho hay un gran trecho…

Según los más modelnos estudios psicológicos, es posible el sexo sin traumas entre hombre y bestia (o entre mujer y bestia) y también es posible el amor, realizarse y formar una pareja muy satisfactoria con un animalito. De hecho, hay muchas “solteronas” (machos y hembras) que tiene un perrito o un gatito con los que mantienen relaciones interpersonales, espirituales y sexuales muy serias. En infinidad de ocasiones es el animal quien da el primer paso y, al carecer de vergüenza y hallarse en celo, rompe el hielo erótico con su dueña, como ocurre en este simpático video:

Esto verifica la teoría de que, en el fondo, todos somos pansexuales y sólo las circunstancias y las peripecias vitales nos llevan hacia una u otra tendencia sexual. Son la sociedad, la educación o la cultura las que, según las modas que vienen y van, catalogan unas cosas cosas como “normales” y otras como “aberraciones”, “parafilias” o como demonios se diga. Sólo un axioma ha permanecido a través de la historia: “Cuando las ganas de follar aprietan, ni los culos de los muertos se respetan”.

En España, en cualquier caso, no hay ninguna ley que prohiba follar con animales, aunque, de momento, no está permitido el matrimonio entre bestias y humanos, como ya ha ocurrido con la homofilia. En la India sí se han dado casos: hace dos años, sin ir más lejos, una mujer se casó con un perro y otra con una serpiente, ambas muy enamoradas y por una ceremonia tradicional hindú.

En la pinícula “Caniche” de Bigas Luna (la única suya que trago, junto a “Bilbao”) dos hermanos decadentes se entregan a enfermizas prácticas sexuales con sus perritos de compañía: en una escena, Consol Turá se unta mermelada (¿o era miel?) en su coño para que su caniche se lo lama; en otra escena, Angel Jové sodomiza a un pastor alemán que no deja de ladrar. Aquí no había amor, sólo sexo dantesco y goyesco. Como los moñas de YouTube no la tienen, tengo que tirar de una imagen de mi archivo personal en lugar de poner la escena:

La zoofilia es un gueto incluso dentro del porno. Se hacen muchas películas y fotos X en las que se cruzan bestias y humanos, pero forman un subgénero encerrado en sí mismo: es porno legal en la mayoría de los países, pero muy mal visto (un poco como lo fue en su día el pedófilo, antes de ser ilegalizado). A las actrices porno que hacen “zoo” les echan de comer aparte. Tal vez por eso suelen ser menos agraciadas que las “normales”.

Ni que decir tiene que las religiones monoteístas, en su mayoría, condenan la zoofilia. “Y no debes acostarte con bestias, haciéndote inmundo por ello, y tampoco mujer alguna debe acostarse con bestias; es perversión”. (…) Cualquiera que tenga cópula con bestia alguna, debe ser matado; y mataréis también a la bestia. Y cuando una mujer se acerque y tenga cópula con cualquier bestia, ambos deben ser matados; su sangre estará sobre ellos” dice el Levítico.

Sin embargo, en la doctrina hindú son habituales las imágenes de figuras religiosas copulando con bestias, que pueden contemplarse en el exterior de muchos templos. También la mitología griega aprueba la zoofilia: no en vano el Minotauro, sin ir más lejos, era fruto de un coito entre un toro y la reina Pasifae.

No es lo mismo el zoosadismo que el bestialismo. El primero implica maltrato de animales y el segundo sólo intercambio de fluidos con ellos. Digan lo que digan los de Peta y otras asociaciones políticamente correctas, los animales también pueden disfrutar del sexo con humanos y hay muchos que incluso lo buscan ellos: todos hemos visto “King Kong” (es ficción, sí, pero basada en la verídica atracción que sienten algunos gorilas por hembras humanas) o algún perro arrimando la cebolleta a una niña. Pero eso sería pedozoofilia, el tabú entre tabúes y, tal y como está el patio, debe ser delito hasta pensarlo…

Si la pedofilia es una debilidad masculina, la zoofilia es más practicada por las mujeres: muchas sienten devoción por los animales porque los ven menos “guarros” y más cariñosos que la mayoría de los hombres. A algunas, incluso les pone hacer tríos con otras personas y sus mascotas. En las webs de contactos abundan anuncios como este:
“Soy morbosa. Desde pequeña me atrae la zoofilia. He decidido a mis 40 años dar el paso definitivo. Por eso, busco alguien que tenga una mascota preparada. Acepto sugerencias. Manresa – Barcelona”.

Unos dicen 1%, otros 10% y otros 20%, pero no hay datos concretos serios sobre el número de zoófilos que andan sueltos por el mundo. El más “reciente” es el clásico informe sexológico de Kinsey, realizado en Estados Unidos en 1948 (ya llovió).

Según este estudio, el 40% de los varones que vivían en granjas había tenido alguna vez una práctica zoofílica. Ese porcentaje subía hasta a un 65% si se restringía a los solteros. Estos datos nunca han sido actualizados, aunque los sexólogos contemporáneos creen que es “común” el bestialismo en entornos rurales, tanto en hombres como en mujeres, verbigracia:

www.tuporno.tv
Al tío Vázquez, uno de los mayores genios que ha parido la cultura popular española, le dió una temporada por hacer chistes zoófilo-rurales. Tras media vida paseando por el campo a sus Hermanas Gilda y sus Angelitos, Vázquez decidió explorar el lado más oscuro, húmedo e hilarante del agro español en una serie de viñetas magistrales. Este portadón, protagonizado por un triángulo de amor verdaderamente bizarro, merece estar en un museo:

El año pasado escandalizó el Festival de Sundance (y eso que van de indies) un extraño documental sobre un señor que murió tras follar con un caballo. En la pinícula, titulada Zoo, el director Robinson Devor reconstruía, en clave herzogiana, la peripecia de la relación sexual entre hombre y equino y, además, plasmaba el ambiente de una granja zoófila en Washington (estado en el que el sexo con animales no está penado).

El responsable no sabía donde meterse cuando presentó la película: había roto uno de los pocos tabúes que quedan en Occidente y balbuceó: “Ninguno de los humanos es ajeno a mí, y el sexo hombres-animales sucede de verdad. Entonces, también es parte de lo que somos”. No sé, no me ha convencido. El análisis del periódico “Los Angeles Times” fue bastante más atinado: “Triste y extrañamente poético. No es para nada explícito en la evocación de una relación reconstruida a través del audio y una serie de entrevistas. El film es notable, elegante, lírico y extrañamente bello”. Este es el trailer:

La penetración, la masturbación y el sexo oral son las prácticas sexuales más frecuentes realizadas con animales. Según un estudio del psicólogo brasileño Osvaldo Rodríguez, las bestias deben ser adiestradas desde pequeñitas para no morder ni arañar durante el coito. Las únicas razas de perros capaces de aprender a follar de “adultos” sin hacer pupa son el dálmata y el ovejero alemán.

Bueno, creo que no me se queda nada en el tintero: el post me ha salido, otra vez, más largo que un día sin porno. Y eso que uno, que en el fondo es muy antiguo, sigue pensando que el mejor animal erótico-doméstico es la mujer. Pero valgan estas líneas para expresar mi profundo respeto por el bestialismo. Es una opción sexual más… hasta que una moda periodístico-judicial estime lo contrario.

Y nos vamos con la canción más zoófila jamás entonada: “El progreso” de Roberto Carlos; sí, hombre, aquella que decía: “yo quisiera ser sivilisado como los animales…”:

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ANTROPOLOGÍA DEL TREPISMO (reprise)

Publicado el Lunes, 5 de Mayo de 2008 por dildo


“Ha visto uno tanto inútil, tanto imbécil, tanto cínico y egoista progresar en la vida, que uno se resiste a creer que la inutilidad, la imbecilidad, el cinismo o el egoísmo le hayan impedido a uno hacer su camino.

Puede uno asegurar con fuerza que, si uno tiene algo de inútil, de imbécil, de cínico y de egoista, estas condiciones no son las que le han cerrado a uno el paso y le han impedido avanzar.

Por el contrario, han sido las condiciones buenas las retardatarias: la ingenuidad, la probidad, la buena fe. Es estúpido y cobarde que uno tenga que vivir respetando estrechamente las normas que inventaron los antepasados, que se pudren en los cementerios, y sin embargo es así. Rebelarse contra la mentira es peligroso.

Hay que respetar lo que no se cree; que un labriego, vestido de negro, porque ha estudiado en un seminario de latín de cocina y le han hecho una calva en la cabeza, es el representante de dios. Hay que respetar al rico, aunque sea usurero; al aristócrata, aunque sea un cretino; al militar, aunque sea un tonto; y al magistrado, aunque desacierte constantemente”.
Pío Baroja.

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DISTINTA CLARA

Publicado el Domingo, 4 de Mayo de 2008 por dildo

Joan Baptista Humet (Valencia, 1950) fue un cantautor incomprendido: la progresía lo acusaba de ser demasiado comercial y los de la Movida lo tachaban de rancio y hortera; los catalanes no le perdonaron que se pasase al castellano y los españolistas le daban la espalda porque sus primeros pasos los dio en catalán. En fin, que casi nadie estaba del todo contento con este señor. 30 años después, sus vinilos usados se venden a 5 euros. El tipo de la tienda de discos me miró raro cuando lo compré. La portada no era para menos:

El único éxito de Humet fue este: “Clara”, un pedazo de canción que abre este mismo disco, “Hay que vivir” (1980), cuyo pegadizo estribillo fue silbado en toda España durante varios años, con ecos que aún no se han apagado (Chinarro lo versioneó en su MySpace) y que nos traen a la testa la melancólica historia de una chica diferente que empezó desviando la mirada y acabó perdiendo el timón de su vida. De pequeño no entendía lo que decía pero me ponía triste. Esta es su letra (que ahora entiendo y me pone contento) y ahí abajo está su música, impermeable al paso del tiempo:

“Clara,
distinta Clara,
extraña entre su gente, mirada ausente.

Clara,
a la deriva,
no tuvo suerte al elegir la puerta de salida.

Clara,
abandonada
en brazos de otra soledad.

Esperando hacer amigos por la nieve
al abrigo de otra lucidez,
descubriendo mundos donde nunca llueve,
escapando una y otra vez.

Achicando penas
para navegar…
estrellas negras vieron por sus venas
y nadie quiso preguntar.

Clara
se vio atrapada,
abandonó el trabajo,
se vino abajo.

Clara
languidecía
perdida en un camino de ansiedades y ambrosías.

Clara
no dijo nada
y un día desapareció.

Recorriendo aceras dicen que la vieron
ajustando el paso a los demás,
intentando cualquier cosa por dinero
para hincarse fuego una vez más.

Esa madrugada
Clara naufragó,
tenía el mar de miedo en la mirada,
las ropas empapadas
y el suelo por almohada,
y lentamente amaneció”.

Actuación en la tele de Humet cantando esta canción:

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PAJARES EN EL CAGARRÓN

Publicado el Miércoles, 30 de Abril de 2008 por dildo

Corto y pego de ADN:
“Detienen a Andrés Pajares por agresión
Entró en un despacho de abogados de Madrid con una pistola simulada y roció a los empleados con un ’spray’ antiviolador”

“Agentes del Cuerpo Nacional de Policía han detenido esta tarde al actor Andrés Pajares acusado de un delito de amenazas a los miembros de un bufete de abogados de Madrid, a los que intimidó con un arma simulada y roció con un ’spray’ antiviolador, según fuentes de la Jefatura Superior de Policía.
Según estas fuentes, el suceso ocurrió sobre las 12.45 horas, cuando el actor acudió a un bufete de abogados situado en la calle Rafael Salgado de Madrid con una pistola simulada y amenazó a sus empleados disfrazado con una gorra y un bigote postizo.
Los empleados del despacho alertaron a la Policía y en el lugar se presentó una patrulla que procedió a detener al actor, visiblemente alterado”.

La noticia parece el argumento de un imposible filme “noir” y crepuscular de Mariano Ozores, pero es real como la risa misma. Y a mí me sabe mal, que detengan al que fue uno de los mejores cómicos de España por esta nadería. Si ni siquiera la pistola era de verdad… Ya sólo por Los bingueros debería tener inmunidad judicial, Andrés, como el Rey. En cualquier caso, este episodio demuestra la grandeza y la miseria del personaje de Pajares y, sin duda, pasará a la historia de la mitología urbana nacional, junto al de la pistola del feo de los Calatrava o al del atraco a la mansión de Jose Luis Moreno, demostrando, una vez más, que ciertos cómicos españoles, al menos, tienen carácter: no me imagino a Oscar Jaenada, Eduardo Noriega o cualquier otro actor español “joven” protagonizando cosa a la manera, ni en la realidad ni en la ficción.

Sirva esta disparatada “performance” junto a mi no menos admirado Julio para recordar quién es (o quién fue) Andrés Pajares, que ahora se encuentra puteado en el calabozo (o en el “cagarrón”, como decía mi abuela, que en paz descanse):

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DE “PERDIDOS” A LA ISLA

Publicado el Lunes, 28 de Abril de 2008 por dildo

Más vale tarde que nunca: ando viendo por fin la primera temporada de Perdidos (yaaa, ya sé que va por la cuartaaaa) y, la verdad, de momento no me engancha tanto como “Prison Break” o “Heroes”. Es más, los personajes me la sudan todos salvo uno. Y no, no es el calvo de la selva, ni la preñada angelical, ni el matasanos mondrigas, ni el gordo friki, ni el negrata tonto, ni su puñetero hijo… Es la propia isla. Me he enamorado de ese lugar bello y siniestro. Quiero vivir ahí o, al menos, pasar una buena temporada (nunca mejor dicho…) correteando por sus bosques y arenas bajo traicioneras lluvias torrenciales, sintiendo en mi jeta su brisilla marina y su flamón tropical.

Y, al parecer, esto no es tan difícil, porque existen viajes organizados a la isla de la fantasía. Sí, la empresa de viajes-basura Atrápalo vende paquetes de viajes a la isla de Hawai donde se rueda esta serie que tiene millones de fanáticos a lo largo y ancho del mundo. Aquí se puede ver la oferta de vuelo+hotel (nooo, los vuelos no son de Oceanic) que, por unos 2500 euros, te ofrece siete noches siete en la isla de “Perdidos”.

Por lo visto, en el viaje está incluido un circuito por las localizaciones de la serie, para que los fans puedan verlas sin perderse en ellas ni arriesgarse a toparse con alguno de los osos polares que, sin duda, pululan por ahí. Este es un video grabado por dos chicas del club de fans de “Perdidos” Lostzilla, que hicieron la ruta de Atrápalo:

Tiene buena pinta, aunque, no sé, con tanta afluencia de fans… a este paso, cuando termine de ver las cuatro temporadas de “Perdidos” la indómita isla que aparece en la serie ya habrá sido transformada en un maloliente parque temático por la lacra del turismo catódico.

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