MUNDO VIEJUNO

Hoy, mientras paseaba tranquilamente por el parque, me ha parado un abuelo de unos 80 años.

-Perdone señorita, ¿la conozco de algo?

-No creo abuelo, no soy de Madrid.

-¡Ya sé! ¡La he visto por la tele!

-Mmmm no creo…

-¡Sí! Presentas un programa infantil, lo he visto con mis nietos.

-Que no abuelo, que si le suena mi cara le aseguro que no es precisamente por presentar un programa para niños.

-Ay jovencita… nunca olvido una cara, y yo a usted la he visto antes.

-Vale abuelete, si tan intrigado está acompáñeme.

Le llevé detrás de un matorral, me agaché para bajarle el pantalón y me metí su arrugada polla en la boca.

-¿Y ahora? ¿Me reconoce?

-Ohhh Biancaaa, ¡Bianca como la lecheee! No paresss, qué sorpresa, a mis 80 años…

Me dio pena el viejales, así que me esmeré con la mamada.

 

Y es que nunca está de más hacer feliz a la tercera edad.

EL VIEJO Y LAS PAJAS

Mientras preparaban las luces y las camaras en mi ultima pelicula, el viejo queria que le hiciese una paja. No paraba un momento, siempre me agarraba y me ponia la mano en su polla. Yo se la movia hasta que el decia que parase, porque se iba a correr. Asi durante mucho tiempo. A veces, para joderle, me abalanzaba y se la comia. Y entonces ya no podia mas, el viejo tenia que agarrar mi cabeza y empujarme hacia atrás porque para el era demasiado.

Que una niña te haga una paja esta bien, pero que te la coma sin haberlo pedido no tiene precio.