VIAJE A LA SELVA DE PERÚ

Creo que nunca os he hablado de mi visita a la selva de Perú.

Todos los años me reúno con mis amigos para hacer un viaje. Normalmente volamos a Sudamérica; playa, selva, montaña: lo más paradisiaco posible.

Nos alojamos en unos pequeños bungalows, cerca de una aldea de nativos. Eran morenos, de estatura media y vestían faldas de paja.

La primera noche ya nos acercamos a la aldea para intercambiar “costumbres” amén de ofrecerles alguna que otra delicatessen made in Spain.

No tardé en desnudarme, cosa que, para mi sorpresa, no les causó gran ilusión. Supuse que estarían habituados al desnudo femenino, así que aquella dificultad a la hora de provocar erecciones me puso aún más cachonda si cabe. Acostumbrados a la sumisión de la mujer, me comporté como una autentica devora-nativos. Me paseé por toda la aldea haciendo de hembra dominante, azotando culos, intentando manejar la situación… cosa que a los nativos no les hizo demasiada gracia.

Mientras mis amigos disfrutaban de los estupefacientes que la selva les ofrecía, estos individuos me ataron a un palo cual jabalí asado y me ofrecieron la ración de sexo más impresionante de toda mi vida.

Como si de una orgia multirracial se tratase, estos machotes se encargaron de follarme a destajo y sin contemplaciones, haciendo de mi visita a la selva de Perú uno de los viajes más alucinantes que he vivido y viviré jamás.