LA EYACULACIÓN

Incluso la arena eyacula ante mis encantos.

Yo disfruto desde la superioridad, sintiéndome Diosa y poderosa, pues es la eyaculación masculina el acto de debilidad más representativo del hombre. Cualquiera de ellos, hasta el más dominante, queda sometido a la mujer. La polla expulsa poder a modo de esputo blanquecino, y el hombre, mientras más veces se corre, más resignado queda ante ella.

Lo que ellos no saben es que esa lefa es poderosa, por eso yo soy tan inteligente y especial. Si se bebieran su propio semen no perderían la fuerza, poseerían una inteligencia superior y crearían una máquina para comunicarse con los alienígenas que nos crearon.

Que lerdos sois, bebeos la jodida lefa y veréis como triunfáis en la vida, como desarrolláis vuestra inteligencia y como domináis el universo.