SEXO ANAL
Fumar, comer galletas, sexo anal.
Lo mejor del sexo anal es el momento previo a la penetración, cuando mi esfÃnter se tensa desazonado ante lo que se le viene encima. Mi culo y yo tenemos personalidades distintas: él es tÃmido y temeroso, yo soy valiente y extrovertida. Me encanta sentir cómo se estremece ante mi osadÃa, me encanta joderle y que le jodan.
Se retuerce de pavor y me grita internamente hasta dejarme en estado de shock. Son berridos ensordecedores, de esclavitud impuesta, de odio infinito hacia mi persona. Mas aquella situación me supera, e inevitablemente, un segundo antes de la sodomización, me corro de gusto pensando en el sufrimiento de mi rotundo esclavo.
Mi esfÃnter sufre, jamás se relaja, se contrae. Por ello gozan sobremanera los que lo han probado conmigo, pues sus pollas quedan totalmente atrapadas entre mis entrañas y mi ano las masajea y las exprime como si se tratase de limones maduros, extrayéndoles cada gota de jugo.
Mi culo llora sangre, como las imágenes marianas.
Y yo me rio, pues además de satánica soy una hija de puta y disfruto vejando a los que pecan de debilidad y cobardÃa.








