RECUERDOS
Miradme, soy como la madura Scarlett en Vicky Cristina Barcelona.
Siempre quise formar una familia, hacer croquetas para cenar e ir los domingos a misa. De niña soñaba con el matrimonio perfecto, con la decencia hecha pareja y, por supuesto, con el sexo como medio para tener hijos. Sin embargo, un verano y por casualidad, conocà a un chico aún más casto que una servidora, y fue entonces cuando me cambió el chip.
Lo inalcanzable de aquel chico y su siempre correcta visión de las cosas me rebelaba por dentro haciéndome sentir como el mismÃsimo diablo. La tentación se hizo cada dÃa más fuerte, no obstante huà de ella y seguà conviviendo junto a la idÃlica castidad a la que me habÃa abrazado desde niña.
Una tarde de retozos descubrà que Juan me miraba distinto, aquellas energÃas dejaban una puerta abierta a mis frenéticos e imparables deseos, asà que, sin pensármelo dos veces, le saqué la polla y me la metà en la boca. Su glande rozó mi campanilla, y el sonido de mil campanas retumbaron en mi cabeza, como el anuncio de mi sino y el presagio de mi destino.
Comprendà entonces que habÃa nacido para follar y reÃr, para destacar entre las demás como la heavy más cerda, inverosÃmil y sucia de todas las heavys, cerdas, bizarras y sucias del planeta.






